30 de marzo 2004 - 00:00

Ahora Kirchner quiere presidir el PJ

Néstor Kirchner decidió asumir la jefatura del peronismo. Lo hará en no más de seis meses y tras participar de una interna partidaria que, por haber seguramente lista única, sólo será una puesta en escena, un simulacro. Tras el acalorado congreso de Parque Norte, donde los asistentes abuchearon a sus delegados -su esposa Cristina Fernández y el santacruceño Sergio Acevedo-, Kirchner terminó ayer de vaciar el partido para forzar la acefalía y obligar a llamar a una interna decorativa que ya acordó con Eduardo Duhalde. Hoy se definirá el formato de la convocatoria a elecciones. De este modo, Kirchner busca quedarse con el control del PJ, desistiendo de la aventura de la transversalidad.

Eufórico, emulando un triunfo, Néstor Kirchner alza la canasta de frutos de huerta que le regalaron ayer al visitar la localidad bonaerense de Castelar junto a Felipe Solá. Fue cuando ya contaba con las renuncias en masa que provocarán una nueva elección en el PJ.
Eufórico, emulando un triunfo, Néstor Kirchner alza la canasta de frutos de huerta que le regalaron ayer al visitar la localidad bonaerense de Castelar junto a Felipe Solá. Fue cuando ya contaba con las renuncias en masa que provocarán una nueva elección en el PJ.
Néstor Kirchner tiene decidido encabezar una papeleta para competir, en un plazo de entre 90 y 180 días, por la jefatura del peronismo. Como espera no tener rivales, será una interna simulada que, sin votos ni urnas, le permitirá al patagónico quedarse con el control oficial del PJ. La elección será convocada por la mesa del Congreso del PJ que preside Eduardo Camaño e integran los gobernadores peronistas; la facultad para hacerlo es objeto en estas horas de una velada negociación que mantiene la jueza María Servini de Cubría a dos puntas con el gobierno y con Eduardo Duhalde.

Para eso, ayer Kirchner hizo cumplir la orden de evacuación del partido. De ese modo, logró vía libre para diseñar -con el aporte quizá simbólico de Duhalde, que ayer habló con el Presidente y aceptó ese esquemaotra conducción partidaria, encabezada por él mismo y digitada desde Olivos. El ex presidente es el primero en anotarse para la negociación por la conformación de esa lista que se espera sea única porque, aunque el peronismo mostró en Parque Norte que no lo quiere a Kirchner, entiende que no es el momento de enfrentamientos.

Ni el antikirchnerismo tiene un líder -a menos que se acepte la ficción de Olivos de que sus adversarios son José Manuel de la Sota y Luis Barrionuevo ni los gobernadores del PJ quieren arriesgar gestiones que dependen en parte -unas más, otras menos-de las buenas relaciones con el gobierno nacional que, además, es de su partido.

La renuncia, ayer al mediodía, de Eduardo Fellner a la jefatura terminó de minar la frágil mesa que, entre alaridos y arañazos, se eligió el viernes en Parque Norte. La dimisión del jujeño, escoltada por la de otros gobernadores, coronó el vaciamiento deseado por Kirchner.

Juan Carlos Mazzón
en pocas horas logró la confirmación de las renuncias del santafesino Jorge Obeid, Gildo Insfrán (Formosa), José Luis Gioja (San Juan), Angel Maza (La Rioja) y el tucumano José Alperovich. Con eso, el gobierno terminó de desagotar el partido luego de conseguir que el bonaerense Felipe Solá, el entrerriano Jorge Busti y el chubutense Mario Das Neves se acoplen a la postura crítica expresada al final del Congreso y con libreto dictado por Kirchner.

Anoche, sólo dos mandatarios, el cordobés José Manuel de la Sota y el salteño Juan Carlos Romero se resistían a firmar los faxes de retiro. Tampoco, como delegado por Catamarca, Luis Barrionuevo había presentado su nota de renuncia. Romero estará hoy en Buenos Aires para entrevistarse con Kirchner y decirle que él jugó en serio en este armado de la cúpula del PJ y a pedido del Presidente. Su renuncia está a disposición de éste pero se lo tiene que decir el propio Kirchner, de quien demanda, además, una explicación de cómo sigue la película.

• Indignación

De la Sota también se declaróindignado por estas piruetas (ver reportaje aparte). A Barrionuevo nadie del gobierno se anima a llamarlo por teléfono.

Antes, la ola de renuncias había adicionado al vice correntino,
Eduardo Galantini; a Miguel Angel Pichetto, jefe de los senadores del PJ; al vicepresidente, Daniel Scioli, y el senador Ramón Puerta.

Kirchner, de paseo por el conurbano, festejó. Con tono proselitista llamó a desplazar a los dirigentes que no
«quieren que cambie nada». No dio señas particulares, pero los destinatarios de esas palabras tienen nombre, apellido y afiliación al PJ.

Del núcleo de caciques que contactó Mazzón surgió el primer indicio de llamado a elecciones y la pretenciosa oferta para que Kirchner asuma como jefe partidario.

Gioja
, en un alto de su viaje a Chile; Obeid, en medio del retumbar de los bombos congregados frente a la Casa de Gobierno al cumplirse 11 meses de la inundación; Insfrán, de paso por Casa Rosada, y Das Neves expresaron, con variable criterio, su apoyo al llamado a internas.

También Fellner, beneficiario de los pactos detrás de bambalinas que le permitieron llegar a su efímera jefatura, recomendó el cuarto oscuro. Al jujeño, una lengua filosa ya lo apodó:
«Cámpora, el presidente que no fue».

• Invitación

Más explícitos, Insfrán, Gioja y Galantini pidieron que la jefatura debía ocuparla Kirchner. En un trabalenguas, Solá dijo estar a favor de esa opción pero interpretó, remontando negativas, que Kirchner no quería ese cargo. Alguien, con malicia, lo tradujo como opositor.

Idéntica invitación, varios meses atrás, realizó Duhalde. En todos los casos, el patagónico se excusó: unas veces argumentando que su prioridad «era gobernar»; otras reprochando que tenía «cosas más relevantes» que hacer que incursionar en la vida interna del partido. En paralelo, desde el PJ accionaban un artificio legal para evitar la acefalía del partido. Y hasta hubo contactos con la jueza María Servini de Cubría por esa cuestión. En principio, la magistrada no intervendría en un asunto que es más político que judicial. Se sabe que también habló con la jueza Eduardo Duhalde, que cree que la solución a la crisis la tiene que dar el propio partido y no la Justicia.

Pero recién hoy lograrían el salvoconducto de Servini para hacer el llamado a elecciones. Podría realizarse a través del congreso partidario que preside
Camaño, vía el consejo «residual» de De la Sota-Romero, la CAP o, eventualmente, un interventor judicial.

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