Ahora, la amenaza de la citación a Tribunales
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Lucini había optado por esperar una resolución de la Legislatura, pese a que el pedido de indagatoria de Ibarra está en su escritorio desde el primer día de setiembre cuando el fiscal Juan Manuel Sansone reclamó la citación del jefe de Gobierno por su responsabilidad en la tragedia de Cromañón.
Lucini temía quedar entrampado en alguna maniobra que lo dejara solo batallando contra el poder político, mientras los legisladores se hacían los distraídos con un voto contrario a la suspensión de Ibarra.
Aunque vale decirlo, el magistrado sorprendió a muchos incautos que imaginaban que la tragedia del 30 de diciembre pasaría a formar parte de los tantos casos irresueltos que hay en los tribunales del país, como puede ser el atentado terrorista contra la mutual judía AMIA.
Sin embargo, Lucini avanzó pese a los embates por quitarlo del caso con un argumento poco serio: haberse excedido en el tiempo de subrogancia.
La investigación a once meses de la muerte de 194 jóvenes no tiene detenidos, pero reúne a 28 procesados, entre ellos, el gerenciador del boliche de Once, Omar Chabán; los miembros del grupo Callejeros; funcionarios policiales; y 10 funcionarios del Gobierno de Ibarra, entre ellos la secretaria de Control Comunal, Fabiana Fiszbin, y los ex funcionarios Ana María Fernández, Gustavo Torres, Rodrigo Cozzani y Alfredo Ucar por el delito de homicidio culposo.
La Sala Juzgadora tiene cuatro meses para establecer si Ibarra tuvo responsabilidad en la tragedia de Once. El tiempo de Lucini puede ser más largo o más corto. Pero lo que separa un estadio de otro es la mecánica: el juez necesita pruebas para condenar o exonerar a Ibarra; los legisladores, la voluntad política.



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