31 de mayo 2005 - 00:00

Ahora niega Ginés carta de Baseotto

Antonio Baseotto
Antonio Baseotto
Una investigación judicial por la controvertida carta enviada por el obispo castrense al ministro de Salud, Ginés González García, ante una denuncia hecha en la Justicia Federal, va camino a ser archivada al no poder determinar ese fuero quién hizo conocer la misiva pública. Nadie admite haberlo hecho. El primero en responderla en el diario «Página/12» el 19 de febrero de este año fue el viceministro de Salud, Héctor Conti, admitiendo su existencia y calificando de «nuevo Torquemada» a monseñor Antonio Baseotto. En ese momento, desde el ministerio se reconoció que «los términos de la carta - que según fuentes oficiales nunca llegó a destino y que publicó íntegra este diario-, provocaron la inmediata reacción del viceministro Conti». Para entonces, el ministro de Salud estaba de visita oficial en China.

La carta enviada por el obispo castrense provocó un conflicto entre estados al denunciar el gobierno de Néstor Kirchner el acuerdo por el cual fue posible la designación del vicario castrense. El conflicto llegó a la Santa Sede antes de la elección del nuevo Papa, y en el gobierno se especuló que con la muerte de Juan Pablo II se abría una etapa de renovación del elenco gobernante vaticano, imaginaron que más favorable a los intereses argentinos. No fue así y el nuevo Pontífice, Benedicto XVI, no sólo ratificó las líneas del largo papado de Wojtyla sino que confirmó en sus funciones a los números uno y dos de la influyente secretaría de Estado, el cardenal Angelo Sodano y el arzobispo argentino Leonardo Sandri. De allí que el gobierno, ausente en las exequias de Juan Pablo II, se trasladó en masa a Roma a la entronización del nuevo Pontífice romano, buscando dar la mejor imagen para los dos frentes, el interno y el externo. Aunque las conversaciones entre el nuncio apostólico Adriano Bernardini y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, continúan, el secreto impuesto por los mismos términos del acuerdo firmado entre ambos estados en 1957 no ha permitido hasta ahora conocer qué pasará con el titular de esa diócesis.

Por lo pronto el ministro de Salud, González García, aseguró ayer ante un requerimiento de la Justicia que nunca recibió la carta en la que monseñor Baseotto criticó la política oficial sobre la despenalización del aborto usando una frase bíblica en la que se señala que quienes «escandalicen» a los más pequeños merecerían que «se les ate una piedra de molino al cuello y se los arroje al mar».

• Frase completa

Pero no fue sólo esto lo que dijo Baseotto y lo reconoció ante los estrados judiciales. La frase completa dice que «cuando usted repartió públicamente profilácticos a los jóvenes, recordaba el texto del Evangelio donde nuestro Señor afirma que 'los que escandalizan a los pequeños merecen que les cuelguen una piedra de molino en el cuello y los tiren al mar'» Y agregó: «Lo menos que puedo decir es que es anticientífico propiciar el aborto, asesinato de hombres inocentes; y que distribuir profilácticos es propiciar el libertinaje sexual y difundir impunemente el sida, que es ampliar el mercado de los que negocian y lucran con la salud física y moral de nuestra juventud».

Según señalaron ayer voceros judiciales, el ministro de Salud respondió a través de un escrito el requerimiento formulado por la jueza federal María Servini de Cubría, quien tiene a su cargo la investigación que se sigue por presunta «apología del delito», en contra del prelado.

La denuncia fue realizada por el abogado
Ricardo Monner Sans, luego de que se conociera públicamente la existencia de esa carta enviada por Baseotto al ministro, en la que cuestionó en duros términos su política en torno a la despenalización del aborto, un principio defendido a ultranza por la Iglesia.

En esta causa ya se había enviado un oficio al Ministerio de Salud para reclamar una copia de la carta, pero el ministro respondió que no había recibido la misiva, el mismo argumento que utilizó originalmente
González García en su escrito. En cambio, a principios de abril pasado, Baseotto se presentó ante la jueza Servini de Cubría y a través de un escrito reprodujo los contenidos de la carta enviada al ministro.

Voceros allegados a la investigación estimaron que
«todo parece indicar que la causa va camino de ser archivada, porque más allá de la repercusión que tuvo el episodio, no ha sido posible determinar la circunstancia de tiempo, modo y lugar en la que se habría cometido el delito». Traducido, que ahora nadie admite haberla dado a conocer, único extremo por el que podría probarse la «apología del delito», en alusión al precepto evangélico que dice que «con una piedra de molino al cuello se lo arroje al mar», a quien escandalice a los pequeños.

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