El presidente Kirchner decidió viajar a la cumbre de mandatarios de Hispanoamérica en Bolivia. En algunos diarios salió que no quería viajar para tomar champagne en reuniones en un país con un centenar de muertes recientes por una protesta social con base en indígenas. Si alguien lo enfrenta, podrá exhibir recortes de diarios -inclusive tapa de Ambito- sobre su posición y quedará a salvo su imagen. Curiosamente, que no iba a viajar no «trascendió» a «Clarín» y «Página/ 12» porque, obvio, sonaría a maniobra premeditada con diarios totalmente oficialistas. No hay memoria reciente -quizá Roque Vítolo, ministro del Interior de Arturo Frondizi en 1958- de tanta picardía desde un gobierno que, como en el judo, usa la embestida de la prensa crítica para acostarla. Zzzzzz...
¿Avanzará Lula hacia otras novedades? Según rumorean en Itamaraty, ya está decidida la sucesión del embajador José Botafogo Gonçalves, representante de Brasil en Buenos Aires. Lula enviaría nada menos que a Marco-Aurelio García, su asesor personal en materia de relaciones exteriores. Un triunfo de Amorim, quien conseguiría de esa manera que la política exterior de su país continúe siendo un cielo con dos soles por culpa del predicamento de García, que a veces opaca a la propia Cancillería. Para la Argentina sería, además, una designación inobjetable ya que el actual asesor de Lula es un hombre del corazón del esquema de poder que reina en Brasilia.
Otro tema de comentario entre Kirchner y su colega de Brasil tiene que ver con la estructura misma de las cumbres iberoamericanas. En Bolivia se discutirá, y seguramente aprobará, la creación de una estructura permanente para la Comunidad Iberoamericana de Naciones, una especie de Commonwealth hispanolusitano, coordinado por un secretario general con sede en Madrid. El encargado de proponer esa organización será Fernando Henrique Cardoso, quien aspira a habitar la arquitectura que está pergeñando desde hace un año. La Cancillería argentina no auspicia con demasiado entusiasmo el establecimiento de esta nueva burocracia, que le dará relevancia a Brasil (si finalmente Cardoso ocupa la sede) y, sobre todo, a España, que se convertiría en una especie de metrópoli. Esta reticencia Kirchner la compartirá con Vicente Fox: el gobierno de México tampoco está entusiasmado con estas novedades. En cambio, hay países que, al depender más que otros de la cooperación internacional, festejan esta reafirmación de los vínculos con España. En el caso de Brasil, en cambio, no habrá una postura demasiado firme: herederos de Portugal, los brasileños carecen de complejos frente a Madrid, sobre todo si logran ubicar a uno de los suyos al frente del nuevo organismo.
Anoche la participación de Kirchner en la cumbre cobijaba todavía algunas incógnitas. ¿Irá el Presidente a la reunión alternativa de los «cocaleros»? ¿O lo hará Cristina Fernández, su esposa, tan propensa al protagonismo internacional? Hasta última hora, anoche, se negociaban las condiciones para estas intervenciones. Otro interrogante: ¿qué conducta asumirá la delegación argentina cuando se someta a consideración el problema de los derechos humanos en Cuba? Los familiares de los disidentes condenados a penas de hasta 28 años de prisión en abril de este año dirigieron una carta a los jefes de Estado que participarán del encuentro de Santa Cruz de la Sierra, reclamándoles gestiones delante del régimen de Fidel Castro en favor de sus víctimas. No será Castro, claro, quien reciba la queja si ésta se hace escuchar: decidió -para desencanto del «cubanito» Bielsano viajar a la reunión, a la que dejó de asistir ya en dos oportunidades, en especial después de que en 2000, en Panamá, se trenzó en una polémica, agria y pública, con el presidente de El Salvador, Francisco Flores. Imposible saber qué resonancias tiene para la conciencia de Castro la tierra boliviana, donde fue capturado y ejecutado el Che Guevara, según muchas versiones abandonado por «el Comandante», quien gestionó que el PC boliviano le retirara cualquier apoyo en su intento de revolución en 1967.
De la cumbre que comienza hoy no cabe esperar más novedades impactantes. Habrá, claro, un apoyo al proceso de pacificación boliviana que preside Mesa y un reclamo en favor de los países latinoamericanos endeudados. Kofi Annan, el secretario general de la ONU, será otro agasajado: se lo vindicará como una imagen del multilateralismo, ahora que la política de los Estados Unidos en Irak parece tocar fondo. Aunque, para la mirada de Kirchner, tampoco hay nada que festejar. El egipcio lo desairó al designar a José Luis Machinea al frente de la CEPAL, en detrimento de Carlos Chacho Alvarez, el candidato del Presidente.
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