Alberto Fernández, desairado hasta por diputados kirchneristas
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El jefe de
Gabinete,
Alberto
Fernández,
volvió ayer al
Congreso para
someter a los
diputados
opositores a su
clásica ironía.
«Agradezco
que no haya
comenzado
insultándonos
», replicó el
macrista
Federico
Pinedo.
Como de costumbre, hubo dos grupos que fueron el centro de los ataques del funcionario: la oposición y los medios. Castigó a la oposición por criticar sin proponer. Pero no tuvo el mismo trato con todos. Elogió, por ejemplo, a algunos macristas: «Voy a empezar por dos amigos -porque así los considero a esta altura de los acontecimientos-, como son los señores diputados Federico Pinedo y Paula Bertol. Con ellos he logrado llevarme bien a diferencia de lo que pasa con su jefe, y esto se debe a una causa sustancial: es gente que trabaja y estudia, y que sabe de lo que habla. Por eso me cuesta mucho menos entenderme con ellos», dijo.
Recordó luego que le sorprendió que Pinedo le confesara haber leído a Juan Domingo Perón, «pero hoy me sorprendió más al decir que tenía un abuelo socialista», explicó delatando cierta falta de conocimiento histórico y sin mencionar que ese mismo Pinedo mutó luego a un conservadurismo cerrado.
«Kirchner hizo todo lo que dijo que iba a hacer. Esto en la Argentina es una revolución, pero estaría bueno que deje de ser una revolución. No peco de soberbio porque sé que quedan muchas cosas que corregir, pero tenemos que tratar de discutir las cosas más importantes y dejarnos gobernar por la honestidad intelectual», dijo sobre los opositores.
A Elisa Carrió no le fue tan bien como al macrismo: «Esta no es una administración que se disfraza de pobre y mística», le dijo.
No hubo definiciones sobrealgunas de las preguntas que le lanzaron en el recinto los diputados del PRO, el ARI-Autónomo y algunos partidos provinciales, por ejemplo, sobre el Consejo de la Magistratura, la inflación o la distribución de los subsidios al transporte.
Para el jefe de Gabinete su uso de los « superpoderes» para modificar el Presupuesto nacional no fue abusivo: «Ríos de tinta se gastaron en el tema. Alteré el Presupuesto sólo cuando las circunstancias lo exigieron. Los diarios se cansaron de hablar de los superpoderes, pero ahora vemos que en casi todas las provincias pasa lo mismo», dijo, sin mencionar que en más de 50 oportunidades el Poder Ejecutivo reasignó fondos o dispuso mayor gasto producto de la recaudación excedente.



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