«Fue como un divorcio anunciado, y desde hace mucho tiempo. En un divorcio nunca hay culpa de un único lado, sino de los dos.» En su diálogo con este diario, Julio Bárbaro se valió ayer de esta metáfora conyugal para explicar su renuncia al COMFER, que se produjo en horas de la mañana. Dijo también que lo hacía por «razones personales» y, para no explicitar nada, abundó en las figuras sentimentales: «Estoy en un duelo, y cuando hay duelo después de una ruptura lo mejor es no decir nada».
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Bárbaro será reemplazado por el actual subsecretario de Medios de la Nación, Gabriel Mariotto, ex rector de la Universidad de Lomas de Zamora. El acercamiento de Mariotto a los Kirchner lo llevó también a dirigir medios estatales en Santa Cruz. También tuvo un pasado de cineasta documentalista: hizo la película «Padre Mugica» (1999) y el mediometraje «Perón Vuelve», un año antes.
Bárbaro, ex secretario de Cultura de Carlos Menem, estuvo reunido ayer en la Casa Rosada con el secretario de Medios, Enrique Albistur, a quien presentó su renuncia, aunque permanecerá en su cargo hasta el jueves. Los rumores sobre su alejamiento habían cobrado fuerza a principios de este mes, cuando el COMFER pasó a depender de la Secretaría de Medios, bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete de Alberto Fernández.
Aunque en su diálogo con este diario haya minimizado el episodio, su intervención en el reordenamiento de la grilla del cable también pudo haber influido en su renuncia de ayer. Esa resolución, que obliga a los operadores de cable (hoy representados por «Clarín» a través de la unión de CableVisión con Multicanal) fue resistida por el monopolio, ya que -entre otras cosas-lo obliga a la retransmisión gratuita en el interior de señales de la competencia, como C5N y Crónica TV. «Clarín», en esos días, empezó a « renunciar» a Bárbaro afirmando que el gobierno le había ofrecido la embajada en Italia en reemplazo de Victorio Taccetti, que ayer asumió como vicecanciller. Bárbaro siempre negó ese ofrecimiento, pero ayer cambió de parecer: dijo que, efectivamente, el gobierno le había ofrecido la embajada, aunque no la aceptaría.
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