11 de abril 2003 - 00:00

Algunas tácticas políticas afectarán chance de Menem

La fórmula Carlos Menem-Juan Carlos Romero tiene un alto porcentual de intención de voto en un distrito tan difícil como la Capital Federal que, tradicionalmente, nunca fue muy afecto al peronismo. Como ahora hay nada menos que 3 fórmulas peronistas se da que prefieran a Menem. Este comparte en encuestas el primer puesto con Ricardo López Murphy. Tiene éste 24,7% y proyectado (proporcional de indecisos) 29,3% y López Murphy 24%, (y proyectado 28,4%) muy diferenciados del tercero, Elisa Carrió-Gutiérrez con 9,1% (y proyectado 10,8%).

Pero hay quienes creen que las actuales impugnaciones judiciales que está haciendo el titular de la SIDE, Miguel Angel Toma, al acto eleccionario de jefe de la Ciudad el 8 de junio terminarán afectando ese buen porcentual de Menem y en favor de López Murphy. El tan especial electorado porteño ve en estas maniobras judiciales en Buenos Aires de Toma (que pueden ahora terminar en la Corte Suprema de Justicia) la misma táctica que utilizó, en el orden nacional, el duhaldismo para obstaculizar y eliminar una interna. Aunque haya triunfado Duhalde en esto le restó considerable reconocimiento público a su pupilo Kirchner.

•Características

Miguel Angel Toma tiene dos características. Viene de ser duhaldista hasta que decidió congraciarse con Carlos Menem, dadas sus posibilidades electorales, a partir de lograr por medio de la SIDE, que hoy domina, que el «arrepentido iraní» bajo protección de Estados Unidos, escribiera una carta negando que haya sido Menem el que solicitó a Irán 10 millones de dólares para no acusar a ese país por el atentado a la AMIA.

Toma logró la carta, se la mostró a Eduardo Duhalde y éste le permitió que se la llevara a Menem con lo cual el titular de la SIDE se reivindicó de su antimenemismo.

Luego le fue acercando al candidato riojano encuestas exageradas (daban a Menem más de 40% en intención de voto a presidente el 27 de abril que presuntamente hacían los agentes de la SIDE) con lo cual sólo apostaba a una posibilidad, que el riojano efectivamente gane en primera vuelta, y si no se daba así no perdía nada con el pronóstico. Así fue acrecentando el perdón menemista, aunque se sigue sospechando que en definitiva sería un «quintacolumnista» infiltrado por Duhalde y terminaría sirviendo a los dos.

El problema de Toma es que por converso le desconfían los hombres más fuertes en el entorno de Menem y preferiría lograr insertarse como funcionario electo.

El peronismo como partido casi no existe en la Capital Federal. No obstante, en una elección ganada por menos votos de los necesarios para presidir un club de fútbol, se hizo elegir titular del diminuto PJ porteño y tomar la mísera sede partidaria por años abandonada.

Pero sabe que la Capital Federal no lo quiere, que le desconfía, por tanto su chance es incrustarse en alguna lista ganadora. Ninguna mejor que la de Mauricio Macri que apunta a llevarse 50 por ciento del electorado porteño también en encuestas serias. Toma ha negociado, ha presionado, ha amenazado, pero Macri insiste en permanecer independiente a partir de un hecho innegable: sabe que así le va bien en intención de voto, que sumar al peronismo porteño -más si viene con Tomano le agregará votos y que, al contrario, se los puede restar. O sea quiere abrirle sus propias listas. Aunque le diera uno o dos cargos para la Legislatura porteña le podrían ser indispensables para tener mayoría propia en ese cuerpo. Y conoce que «los precios» de Miguel Toma, una vez conseguidos los asientos son muy caros.

Toma y sus adláteres usan un argumento para convencer a Menem, disimulando sus propias ambiciones. Le dicen que con más tiempo para los comicios, postergando el 8 de junio, se «podría convencer» a Ricardo López Murphy -de innegable fuerte presencia capitalina-para que se presente como candidato a jefe de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en lugar de Patricia Bullrich. Es indudable que López Murphy puede restarle votos capitalinos a Mauricio Macri y polarizar una elección con él. Pero con esta trampa no le dicen a Menem que tal maniobra ahora, con la fecha del 27 de abril encima, podría costarle la presidencia de la Nación si se le ahuyentan votos por repulsa al accionar de Miguel Angel Toma. Tampoco le dicen que Macri si gana el 8 de junio podría recién apoyar a candidatos justicialistas, partido con el cual sin duda simpatiza aunque ahora prefiera ir como «independiente».

•Sacrificio

Desesperado Toma adopta dos medidas. Le aconseja a Menem -y éste lamentablemente acepta-que sea sacrificado Gerardo Sofovich con una candidatura a jefe de la Ciudad que no tiene chance, sólo para tratar de meterle miedo a Macri de restarle votos. En otro orden opera sobre la jueza electoral Servini de Cubría para que postergue las elecciones del 8 de junio. El esquema Toma es que si Menem gana la presidencia el 27 de abril o el 18 de mayo -si hubiera segunda vuelta-habría más poder para doblegar la voluntad negativa de Macri para que abra sus listas, a legisladores nacionales después y la Legislatura de la Ciudad ahora. Para esta presión sobre Macri necesita más tiempo que los escasos 13 días que hay desde una eventual asunción de Menem el 25 de mayo hasta la elección local del 8 de junio.

El intendente hoy de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, en un gesto loable desafió a la jueza y por un decreto convalidó la elección del 8 de junio, aunque también la postergación pudiera ser de su conveniencia política porque anda en busca de aliados. Esgrimió un argumento sólido y defendió bien el distrito: separar la elección de diputados nacionales -por lo cual logró intervenir Servini de Cubría-del derecho como jefe de la Ciudad de convocar lo estrictamente local.
gresista

Pero igual Toma apeló con otra argucia legal que es lo que irrita a los porteños y podría afectar el voto a Menem. Una mínima afectación en tan importante ciudad, por el número de votantes, podría ser fatal para Menem en una elección tan reñida como la del 27 de abril.

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