Algunas tácticas políticas afectarán chance de Menem
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•Características
El peronismo como partido casi no existe en la Capital Federal. No obstante, en una elección ganada por menos votos de los necesarios para presidir un club de fútbol, se hizo elegir titular del diminuto PJ porteño y tomar la mísera sede partidaria por años abandonada.
Pero sabe que la Capital Federal no lo quiere, que le desconfía, por tanto su chance es incrustarse en alguna lista ganadora. Ninguna mejor que la de Mauricio Macri que apunta a llevarse 50 por ciento del electorado porteño también en encuestas serias. Toma ha negociado, ha presionado, ha amenazado, pero Macri insiste en permanecer independiente a partir de un hecho innegable: sabe que así le va bien en intención de voto, que sumar al peronismo porteño -más si viene con Tomano le agregará votos y que, al contrario, se los puede restar. O sea quiere abrirle sus propias listas. Aunque le diera uno o dos cargos para la Legislatura porteña le podrían ser indispensables para tener mayoría propia en ese cuerpo. Y conoce que «los precios» de Miguel Toma, una vez conseguidos los asientos son muy caros.
Toma y sus adláteres usan un argumento para convencer a Menem, disimulando sus propias ambiciones. Le dicen que con más tiempo para los comicios, postergando el 8 de junio, se «podría convencer» a Ricardo López Murphy -de innegable fuerte presencia capitalina-para que se presente como candidato a jefe de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en lugar de Patricia Bullrich. Es indudable que López Murphy puede restarle votos capitalinos a Mauricio Macri y polarizar una elección con él. Pero con esta trampa no le dicen a Menem que tal maniobra ahora, con la fecha del 27 de abril encima, podría costarle la presidencia de la Nación si se le ahuyentan votos por repulsa al accionar de Miguel Angel Toma. Tampoco le dicen que Macri si gana el 8 de junio podría recién apoyar a candidatos justicialistas, partido con el cual sin duda simpatiza aunque ahora prefiera ir como «independiente».
•Sacrificio
Desesperado Toma adopta dos medidas. Le aconseja a Menem -y éste lamentablemente acepta-que sea sacrificado Gerardo Sofovich con una candidatura a jefe de la Ciudad que no tiene chance, sólo para tratar de meterle miedo a Macri de restarle votos. En otro orden opera sobre la jueza electoral Servini de Cubría para que postergue las elecciones del 8 de junio. El esquema Toma es que si Menem gana la presidencia el 27 de abril o el 18 de mayo -si hubiera segunda vuelta-habría más poder para doblegar la voluntad negativa de Macri para que abra sus listas, a legisladores nacionales después y la Legislatura de la Ciudad ahora. Para esta presión sobre Macri necesita más tiempo que los escasos 13 días que hay desde una eventual asunción de Menem el 25 de mayo hasta la elección local del 8 de junio.
El intendente hoy de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, en un gesto loable desafió a la jueza y por un decreto convalidó la elección del 8 de junio, aunque también la postergación pudiera ser de su conveniencia política porque anda en busca de aliados. Esgrimió un argumento sólido y defendió bien el distrito: separar la elección de diputados nacionales -por lo cual logró intervenir Servini de Cubría-del derecho como jefe de la Ciudad de convocar lo estrictamente local. gresista
Pero igual Toma apeló con otra argucia legal que es lo que irrita a los porteños y podría afectar el voto a Menem. Una mínima afectación en tan importante ciudad, por el número de votantes, podría ser fatal para Menem en una elección tan reñida como la del 27 de abril.




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