Primero con futbolistas y ahora con un rugbier. Cristina Fernández se reunió ayer en París con Agustín Pichot, integrante de la Selección argentina de rugby, Los Pumas.
Finalmente, ayer Eric Calcagno respiró tranquilo. Su celular recibió desde el Palacio del Elíseo la llamada que estaba esperando desde hace más de 10 días y que se demoraba más de la cuenta. La dirección de ceremonial del gobierno de Francia le confirmaba que hoy a las 14.45, y por unos 20 minutos, el ministro de Interior local, Nicolás Sarkozy, recibirá «con mucho agrado» a Cristina Fernández de Kirchner en su propio despacho. Con esto, el representante diplomático de la Argentina en el país europeo, pudo cerrarle a la primera dama la gira por Francia, haciendo que ésta se reúna con el candidato conservador, y casi seguro ganador, a la presidencia de este país, en las elecciones del próximo 22 de abril. Si no se hubiera confirmado el encuentro programado para hoy, la gira de la senadora hubiera quedado renga, ya que en el primer día oficial del viaje parisino, se había reunido con la candidata socialista Ségolène Royal; en un encuentro bastante cercano y amistoso. La argentina se hubiera quedado así sin la foto del muy posible ganador, pero muy cerca de una eventual perdedora, aunque esta sea más cercana, según su propia definición, a la visión política de la primera dama.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ayer, luego de la confirmación de la reunión con Sarkozy, que cerrará la gira parisina, Calcagno volvió al almuerzo con que la argentina estaba agasajando a diferentes hombres y mujeres con residencia local vinculados a la cultura, elegidos por la embajada argentina. Entre otros, estuvieron en el ágape, el historiador Alain Rouquié (un crítico acérrimo del peronismo), el empresario Robert Peugeot y el director de «Le Monde Diplomatique», Ignacio Ramonet (ex empleador de Calcagno).
Luego visitó la sede de la UNESCO, ubicada en la capital francesa, y donde fue recibida por el director general Koichiero Matsuura. La primera dama consiguió allí los fondos necesarios para organizar en Buenos Aires una reunión de ministros de Educación de Latinoamérica y el Caribe. Según se acordó en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, la cita se llevará a cabo el 29 y el 30 de marzo en la capital argentina, y el organismo que depende de la ONU aportará el dinero necesario. Fernández le comentó en el encuentro a Matsuura sobre la idea del ministro de Educación, Daniel Filmus, de canjear deuda por educación, algo que aparentemente no despertó mucho interés en el dueño de casa, más vinculado quizás a los bonistas japoneses que están aún fuera del canje de deuda.
Donde la primera dama tuvo más suerte, es en el desarrollo de la Villa Ocampo, la única propiedad histórica cultural de la organización fuera de Francia que fue donada a la UNESCO en 1975, y sobre la posibilidad de que las ciudades de La Plata y Buenos Aires fueran declaradas Patrimonio de la Humanidad.
La senadora asistió al encuentro en la UNESCO acompañada por el delegado argentino ante la organización, el pianista Miguel Angel Estrella y el ministro de Relaciones Exteriores Jorge Taiana, cuyos funcionarios fueron en realidad los que consiguieron el encuentro con Sarkozy.
Para el atardecer se organizó en la sede de la residencia argentina en París, bajo una carpa blanca montada en el patio debido al intenso frío, un encuentro con residentes argentinos en Francia. Allí, y ante un ecléctico auditorio, Cristina Fernández les pidió a los argentinos que se exiliaron en Francia durante la última dictadura militar que regresen al país porque «las puertas están abiertas». Algunos de los que se acercaron fueron el jugador de rugby Agustín Pichot (que juega en un equipo de París y le regaló a Cristina Fernández la segunda camiseta de su cosecha personal por la gira, en este caso una de Los Pumas), la artista plástica María Orenzan, el pintor y músico Roberto Plate, el artista plástico Manuel Cantel, el cardiólogo Juan Carlos Chasques y Norma Sánchez, directora del laboratorio astronómico de París. Otros presentes en la ceremonia fueron la abogada Sophie Thonon, que interviene en las causas por los desaparecidos franceses en la Argentina, y Horacio Méndez Carreras, funcionario de la Cancillería y abogado de la familia de las monjas francesas secuestradas durante la dictadura.
Dejá tu comentario