Ambientalistas de Colón se sumaron ayer al bloqueo

Política

El turismo comenzará a sentir desde esta noche las complicaciones que generan los bloqueos que realizan los ambientalistas en los pasos hacia Uruguay, a la altura de las ciudades entrerrianas de Gualeguaychú y de Colón. En rigor, los automovilistas que hayan optado por visitar el país vecino en Semana Santa sólo podrán cruzar a través de Concordia, sumando al recorrido 300 kilómetros.

La frontera terrestre con Uruguay quedó prácticamente taponada ayer cuando los asambleístas de Colón resolvieron sumarse a las barricadas que la semana pasada repusieron sus pares de Gualeguaychú, en rechazo a la decisión de la empresa Botnia de paralizar las obras en Fray Bentos sólo por diez días y no por 90 como se pedía. Esto se sumó al fracaso en las negociaciones diplomáticas que venían manteniendo los gobiernos de Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez.

Ayer, tras varias horas de debate en el que los delegados expusieron ante los habitantes los detalles del encuentro que el lunes a la noche habían mantenido en Buenos Aires con el canciller Jorge Taiana y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, la votación se inclinó por la restitución de la medida de fuerza.

  • Atracción

    «El corte será por tiempo indeterminado, aunque se permitirá el paso a los autos uruguayos que se han visto sorprendidos con la medida», dijo el dirigente Carlos Serrati.

    Con todo, hay un dato que quita dramatismo: la zona que es hoy escenario del conflicto binacional, localizada sobre la rivera del río Uruguay, se convirtió ya en un atractivo turístico. Cientos de curiosos y de otros argentinos identificados con la causa de los habitantes de Entre Ríos eligen desviarse casi 20 kilómetros que separan la Ruta 14 (columna vertebral del Mercosur) de los puntos neurálgicos donde se localizan los piquetes ciudadanos.

    Esta situación pudo verse con claridad el domingo pasado, cuando a la caravana convocada por los ambientalistas se sumaron decenas de automovilistas circunstanciales.

    «La llegada de gente que se solidariza con el caso permite también alguna mejora para los restoranes y comercios de la zona, muy afectados por la merma del turismo proveniente del lado uruguayo», explicó un asambleísta que es, precisamente, propietario de una reconocida casa de comidas localizadas en la zona de la costanera de Gualeguaychú.

    En cuanto a las dificultades que efectivamente deberán sortear tanto los visitantes argentinos como los orientales interesados en recorrer alguno de los distintos puntos turísticos de la zona, se cuenta la imposibilidad para cruzar con facilidad por el ahora único paso habilitado, por la represa de Salto Grande, en la ciudad de Concordia. El hecho de que todo el flujo de tránsito estará obligado a circular a través de esa aduana generará importantes demoras. Por eso ayer, desde los puestos de Gendarmería, se recomendaba paciencia y voluntad para cooperar con los trámites de rigor.

    La «rebeldía» de Concordia se explica porque esa central hidroeléctrica emplea en partes iguales a habitantes de esa ciudad entrerriana y a residentes de Salto, por el carácter binacional del emprendimiento. Cortar el paso complica el trabajo de la central, bloquea la única salida de emergencia de Salto Grande, y perjudica la economía de ambas ciudades, íntimamente vinculadas.

    Concordia, sin embargo, no es ajena a la queja ambiental, y su reclamo se limita a la distribución de panfletos y remeras con la inscripción «No a las papeleras, Sí a la vida».

  • Preocupación

    La reinstalación de las barricadas en los puentes hacia Fray Bentos y hacia Paysandú, en rechazo a la instalación de las dos procesadoras de celulosa, agravó la preocupación ya existente en el gobierno nacional que el lunes, en Cancillería, intentó persuadir sin éxito a los asambleístas sobre lo contraproducente de esa decisión en torno al avance del diálogo con el Estado uruguayo. De todos modos, fuentes de la Casa Rosada ratificaron ayer que, al igual que se había planteado para Gualeguaychú, no está previsto desalojar por la fuerza los piquetes, aunque sí se enviaron refuerzos de efectivos de Gendarmería para evitar cualquier tipo de desborde.
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