Amenaza Lavagna con bajarse de candidatura

Política

Aunque promete definiciones después del verano, Roberto Lavagna ya habló por primera vez esta semana de la posibilidad de bajarse de la candidatura a presidente. Se lo mandó a decir a varios punteros del peronismo: «No seré candidato sólo de los radicales. Si no me acercan apoyos del peronismo que vayan más allá de los 'generales' que tengo ahora, me bajo».

Con esto busca sacudir el árbol por si se cae en su apoyo alguna manzana del PJ. Como él no quiere unirse tampoco al peronismo «impresentable», que es el que gobernó en los 90, el filtro que pone lo aísla más. En esto funciona como Néstor Kirchner, es decir sólo acepta peronistas que se hayan convertido a la socialdemocracia o que tengan los caracteres organolépticos del peronismo «presentable» (rubios, altos, que no se «empatotan» para hacer política).

Los modelos que alza Lavagna para medir las adhesiones son Francisco de Narváez (un «candidatazo» para la provincia de Buenos Aires, dice) y Carlos Campolongo (el mejor hombre para la Capital, aparecido en estas horas).

Estas menciones descubren el juego que es ir a la captura de Jorge Telerman como base del lavagnismo en la Ciudad de Buenos Aires. Campolongo, un funcionario con destrezas cafieristas para ubicarse en veredas distintas cada cinco años, tiene terminal política en Telerman y su aparición en el staff de Lavagna tiene esa sola explicación. Que el eje sea Lavagna-Telerman y no Lavagna-Macri, como el ex ministro trata de instalar en los medios que le hacen campaña.

¿Por qué Telerman y no Macri? A Lavagna lo han convencido en las encuestas de que Macri connota la « derecha» del dial y que eso no le trae votos a él ni a nadie que se quiera colocar en alguna vereda progresista. Esa connotación derechista de Macri empeora, para Lavagna, cuando aparece con Ricardo López Murphy, un dirigente que sorprende en algunas encuestas por lo alto de su imagen negativa. Lavagna hace política de mesa de café y sueña con martingalasde candidaturas: él a presidente, de Narváez a gobernador de Buenos Aires, Telerman a la Ciudad.

¿Otra razón para que Macri crea que debe ir a la presidencial como jefe de la oposición con este Lavagna atado a un Telerman que, como él, sigue siendo percibido como una ventanilla auxiliar del kirchnerismo?

Estas especulaciones las hace Lavagna ante el panorama de un peronismo que está desaparecido en acción. Juan Carlos Romero presentó las firmas pidiendo la reapertura del PJ ante el interventor del partido, el burócrata Ramón Ruiz, que recibe instrucciones de la casa de gobierno, ahora y antes, con Duhalde. Después se fue de vacaciones y no se sumó a ninguna de las movidas con las que amagó el peronismo que no va a la casa de gobierno, como la que apantallan Ramón Puerta y Adolfo Rodríguez Saá y que se toma unos días para reaparecer en la tercera semana de enero con un acto en Mar del Plata que confía, de nuevo, con juntar todo lo que queda del movimiento enfrente de Kirchner.

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