16 de agosto 2005 - 00:00

Amenazas

Aníbal Fernández amenazó ayer con «contar cosas» que conoce de Chiche Duhalde. No dio precisiones, pero fue suficiente para que el duhaldismo reaccionase de inmediato, recordándole los incidentes que el ahora ministro del Interior tuvo cuando fue intendente de Quilmes. De a poco, la pelea en el PJ adquiere un tono drástico donde las denuncias y el «carpeteo» -todos dicen tener carpetas que complican al otro- son un elemento más de campaña. Hubo ya un «arrepentido» que luego se arrepintió de arrepentirse; circulan «listados» sospechosos y hay, todo el tiempo, advertencias sobre qué podría ocurrir en el Congreso si los duhaldistas hurgan en el destino del manejo de fondos públicos del Presidente. Por ahora, sin embargo, parece hojarasca que ni se aproxima a otras disputas que tuvieron un tono severamente más grave, en un pasado con campañas marcadamente más sucias que ésta, por lo menos hasta ahora.

Eduardo Duhalde, Chiche Duhalde, Alfredo Atanasof, Aníbal Fernández, Néstor Kirchnery Cristina Kirchner.
Eduardo Duhalde, Chiche Duhalde, Alfredo Atanasof, Aníbal Fernández, Néstor Kirchner y Cristina Kirchner.
Videos comprometedores, listas de «contratados», carpetas judiciales. En el peronismo todo vale y, a 68 días de la elección, la pulseada entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde comenzó, lentamente, a transitar por el campo minado de la «campaña sucia». Falta, sin embargo, mucho por ver si se recuerda el pasado inmediato.

Hasta hace semanas, sólo eran «amenazas» en privado. Pero en los últimos días, como un estallido, el tono de la disputa entre kirchneristas y duhaldistas incorporó condimentos espinosos que van más allá de bravuconadas verbales o meros recursos retóricos.

Ayer, por ejemplo, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, amenazó por radio que podría «contar cosas» de Chiche Duhalde que él conoce y, se presume, dejarían en «offside» a la ex primera dama y candidata a senadora nacional del PJ de Buenos Aires.

«Que no me obliguen a tener que contar más cosas de las que conozco»,
advirtió sin dar precisiones. Quizá sólo haya que esperar unos días para saber a qué se refería: Fernández, que convivió con los Duhalde durante una década y media, conoce los recovecos del poder bonaerense. Los Duhalde saben, claro, también mucho sobre él.

Alguna alarma encendió en el tablero del duhaldismo porque, minutos después de que el Fernández de Quilmes pronunció la frase, uno de los principales laderos del ex presidente, el ex jefe de Gabinete Alfredo Atanasof, pidió pista por otra radio para retrucarlo:

«Cuando fue intendente (de Quilmes) estuvo prófugo de la Justicia»,
dijo Atanasof que mantiene una antigua malquerencia con el ministro del Interior. Se otean desde que ambos eran funcionarios de Duhalde, días en que tuvieron un incidente ferroviario.

También José María Díaz Bancalari reaccionó en custodia de Chiche. «Si tienen que contar algo, que lo cuenten. Los peronistas tenemos memoria y no nos olvidamos que seis de ellos fueron ministros de Duhalde», retrucó a Fernández, con quien suele compartir vacaciones en Villa Gesell.

Por la tarde, la propia Chiche intervenido en la polémica. «No cuenten conmigo para ninguna campaña sucia porque eso agrede a los bonaerenses que quieren escuchar propuestas y no agravios permanentes», afirmó, desde Olavarría.

• Provocación

«Si (Fernández) tiene algo que decir, que lo haga, pero me parece que sólo tiene la intencionalidad de provocar», dijo la diputada nacional durante una visita que realizó ayer a la ciudad de Olavarría, en el interior de la provincia. «No voy a responder agravios», afirmó.

A otro quilmeño -pero duhaldista-, el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación,
Eduardo Camaño, también le andan mirando los papeles.

Los diputados del duhaldismo tampoco se quedan quietos. El destino de los Fondos de Santa Cruz no es un capítulo cerrado más allá de que el gobernador
Sergio Acevedo y el propio Kirchner hayan anunciado la repatriación del dinero que estaba depositado en Suiza.

Otro duhaldista, el intendentede Berazategui,
Juan José Mussi, quedó también en la mira: una investigación periodística encontró a un tal Rubén «Pampa» Aicardi, ex presidente del Concejo Deliberante local, que denunció que fue «recaudador» del jefe comunal.

Horas después, se difundió un video donde Aicardi se retracta de sus dichos, y
Mussi denunció que se trató de una «operación del kirchnerismo». Lo había anticipado: una semana atrás, al advertir que el gobierno estaba armando una «campaña sucia» en su contra.

Sobre intendentes quien parece conocer mucho es
Luis D'Elía. Cuando dijo que en el Frente para la Victoria (FpV) había jefes comunales «mafiosos», deslizó un dato apenas registrado en el murmullo general: dijo que hay cien causas penales contra jefes comunales del conurbano. D'Elía habló, puntualmente, de dos neokirchneristas: Raúl Othacehé de Merlo y Mario Ishii de José C. Paz pero podría haber enumerado una lista más larga.

Si de listados se trata, también el felipismo guarda en su caja fuerte una nómina que califican de «incendiaria».

Refiere, según dicen, a los
108 contratados -todos con ADN claramente vinculado a dirigentes del PJ bonaerense- que el duhaldismo tendría en un organismo oficial.

¿Tiene eso alguna relación, siquiera periférica, con la demora en la aprobación del pliego de designación del ex ministro de la Producción
Gustavo Lopetegui como presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires, en lugar del ahora candidato duhaldista Jorge Sarghini? Todo es probable.

Lo cierto es que, apenas
Felipe Solá envió el pliego de aprobación de Lopetegui, los senadores duhaldistas le hicieron una exhaustiva tomografía al empresario. Se habría observado alguna inhibición y, luego, Lopetegui pudo justificar.

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