7 de noviembre 2005 - 00:00

América latina quedó dividida en dos tras debate sobre ALCA

Ricardo Lagos
Ricardo Lagos
Mar del Plata (enviado especial) - Al menos en cuestiones comerciales, América quedó dividida en dos luego de la cumbre que terminó el sábado en esta ciudad: por un lado, el Mercosur (la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) que se opone al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) si los Estados Unidos no están dispuestos a disminuir de manera radical sus subsidios agrícolas. Pegado a esta posición se sumaría Venezuela, que rechaza el ALCA (y cualquier acuerdo comercial que incluya a EE.UU.) en todas sus versiones. En el otro extremo se ubica el resto de los estados americanos, que apoyan el proceso de integración comercial y que buscan relanzarlo, a más tardar, el 1 de abril de 2006. En esta línea se anotan, además de Estados Unidos y Canadá, México, Chile y la mayoría de los países centroamericanos. Se sumaron en Mar del Plata a este grupo, sorpresivamente para el Mercosur, Ecuador, Perú y Colombia, que podrían comenzar a negociar en los próximos meses un acuerdo de libre comercio con EE.UU. invitados especialmente por George W. Bush.

Si en la próxima reunión del 15 de diciembre en Hong Kong de la Organización Mundial de Comercio (OMC) se encuentra una solución para el tema subsidios (ver nota aparte), esta división pasará a la historia y el Mercosur comenzará a negociar dentro del proceso del ALCA. Si en la cubre de la OMC no se llega a un acuerdo, lo más probable, la división de Latinoamérica se profundizará y comenzarán dos procesos paralelos: el ALCA sin el Mercosur por un lado, y la profundización de este bloque con acuerdos comerciales con estados extracontinentales (India, China, eventualmente la UE) por el otro.

Hay otra consecuencia para la región luego del encuentro de Mar del Plata. Estados Unidos recibió en la IV Cumbre de las Américas que se cerró el sábado en esta ciudad una oposición radical y cerrada de parte de un bloque (en este caso, el Mercosur) que nunca había recibido en la posguerra. Esta conclusión la reflejaron por negociadores chilenos que en diálogo con este diario afirmaban el sábado al atardecer (cuando la reunión ya había terminado) que ésta era la opinión que les habían transmitido funcionarios cercanos a George W. Bush. Los hombres de Ricardo Lagos decían que el presidente norteamericano reflejó esta impresión antes de abandonar una hora antes la cumbre de Mar del Plata.

¿Qué fue lo que llevó a Kirchner a sostener esta negativa al ALCA?
Según fuentes del gobierno argentino hubo dos causas. La primera, una decisión de abroquelar posiciones con Brasil, reforzando el Mercosur a partir de una recomendación conjunta de los ministros de Economía, Roberto Lavagna, y de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa. Ambos aseguraban que había acuerdos comerciales que podrían destrabarse si en Mar del Plata la Argentina apoyaba a Brasil.

El segundo motivo que llevó al presidente local a rechazar radicalmente el ALCA fueron datos pertenecientes al Centro de Economía Internacional (CEI), un organismo interno de la Cancillería argentina, sobre lo que hay para ganar en cuanto al aumento de las exportaciones en el caso de que los Estados Unidos reduzcan sus subsidios agrícolas. Según este análisis, el incremento en las ventas externas podrían llegar a los 15.000 millones de dólares, divididos en 10.000 millones en ventas al mercado interno y 5.000 millones en ayuda que los Estados Unidos brindan a sus productores primarios para que exporten a países latinoamericanos. Entre las ventas que más crecerían, se encuentran la carne, cereales, frutas, miel, cueros y oleaginosas. La misma fuente afirma que una reducción de aranceles internos a los bienes industriales norteamericanos afectaría a sectores como las terminales automotrices y lo que queda de la industria de artículos para el hogar.

Por otro lado, la Cancillería afirma que lo que se podría conseguir con el proyecto ALCA en América latina vía incremento de las exportaciones es lo mismo que se lograría con acuerdos entre bloques, como el que negocia el Mercosur con la Comunidad Andina de Naciones (CAN), sin necesidad de avanzar en proyectos continentales más ambiciosos. Así, según el CEI, el ALCA sólo sería negocio si los Estados Unidos aceptaran reducir sus subsidios agrícolas.

Para poder sostener esta posición en Mar del Plata, el Mercosur debió dejar de lado todas sus peleas internas. Cuando se multiplicaron las presiones para imponer la iniciativa, encabezadas por el presidente mexicano, Vicente Fox, y el primer ministro de Canadá, Paul Martin, el Mercosur inició su contraofensiva a través del uruguayo Tabaré Vázquez, quien se mostró inusualmente enérgico al defender la postura del bloque.

• Pico de tensión

Néstor Kirchner, coordinador de la sesión, dio la palabra a Vázquez, quien en tono firme reiteró que la cumbre americana no había sido citada para tratar el ALCA, lo que generó el mayor pico de tensión de las deliberaciones de 11 horas. Vázquez se refirió al lema de la cita de Mar del Plata: «Generar empleo para combatir la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática».

Kirchner
y Vázquez tienen una afinidad ideológica progresista, pero pasan por un momento de discordia por el proyecto para instalar dos papeleras presuntamente contaminantes en Uruguay, sobre un río fronterizo con la Argentina.

Tampoco llegaban Brasil y la Argentina en el mejor momento de su relación.
Kirchner y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, también tienen afinidad política, pero su relación está embargada por desavenencias comerciales, mientras disputan protagonismo internacional.

Lula, Kirchner y Vázquez
miran con recelo la presencia de tropas estadounidenses en Paraguay.

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