20 de junio 2008 - 00:00

AMIA: queja por no detener acusados

Pese a que la Cancillería argentina se puso en contacto con sus pares de Arabia Saudita para que se detuviera -y luego extraditara a Buenos Aires- a dos de los acusados del atentado contra la AMIA, las autoridades del reino saudí permitieron que ambos prófugos dejaran el país sin ser molestados.

Esto causó la indignación, y la sorpresa ganó a los principales dirigentes de la comunidad judía local, y también a organismos como el World Jewish Congress y el Centro Simon Wiesenthal por la actitud pasiva demostrada también por Interpol ante la presencia de Allah Akhbar Hashemi Rafsanjani y Mohsen Rezai en Arabia Saudita, que derivó en su no detención.

Ambos ex funcionarios del gobierno iraní se cuentan entre los acusados por la Justicia argentina de ser los autores intelectuales del atentado contra la sede de la AMIA, cometido el 18 de julio de 1994.

De manera más que discreta, y para no agitar las aguas de una relación con Interpol que no es sencilla, los dirigentesjudíos le hicieron saber su desconcierto por el hecho de que la filial saudí del organismo policial internacional no detuviera a Rafsanjani y a Rezai a pesar de que sobre ellos pesan circulares «amarilla» y «roja», respectivamente, esta última la máxima prioridad en cuanto a búsquedas de criminales.

  • Prófugos

  • Se sabe que Brian McKinnon, jefe del departamento Police Conduct Unit de Interpol -encargado de requerir las capturas internacionales- se comunicó con sus agentes en Ryad, lugar donde se detectó la presencia de los que para la Justicia argentina son prófugos. Tal «detección» fue sencilla: Rafsanjani y Rezai viajaron a la capital saudí a participar de una «conferencia internacional por el diálogo islámico», y lo hicieron en carácter público. La presencia de ambos acusados puso en marcha pedidos formales de las autoridades argentinas para que se procediera a su detención, los que fueron ignorados tanto por la diplomacia local como por los agentes de Interpol basados allí. El 11 de junio ambos iraníes abandonaron Arabia Saudita sin inconvenientes, y regresaron a su país, a pesar de que el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino había requerido en forma discreta a sus pares saudíes su detención y posterior extradición.

    Rafsanjani era presidente de Irán en el momento de cometerse el mayor atentado de la historia argentina que arrojó un saldo de 85 muertos; de ahí que -por su condición de ex jefe de Estado-, Interpol lo haya colocado en la lista de « circulares amarillas». En cambio, Rezai era comandante de los Guardianes de la Revolución; el fiscal Alberto Nisman demostró la existencia de una reunión en agosto de 1993, de la que participaron estos dos prófugos (más otros ocho funcionarios del gobierno iraní y de la organización terrorista Hizbollah) en la que se decidió y planificó el ataque contra la mutual judía, que se cometió menos de un año más tarde.

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