2 de junio 2005 - 00:00

Analizan acto con Cristina en River

Cristina Fernández
Cristina Fernández
Quizás al final, si hay brindis entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde, los ahora enemigos compartan tablón. Por ahora, el acto que la Casa Rosada imagina para junio en un estadio tiene un objetivo excluyente: lanzar la candidatura de Cristina Fernández como senadora por Buenos Aires.

La idea -que tiene fecha y lugar ideal: 26 de junio; cancha de River Plate- circula entre kirchneristas y felipistas pero, todavía, no obtuvo el OK del Presidente quien, por otro lado, anticipa que a mediados de este mes tendrá definida su lista de candidatos bonaerenses.

En el ruido, todo suma. Estropeado el vínculo Kirchne r-Duhalde, que laderos de uno y otro intentan aún infructuosamente recomponer, cada movimiento, real o ficticio, apunta a mejorar la fuerza propia para afrontar la hora final, sea de acuerdo o de confrontación.

Por eso, fijar una fecha -siquiera imaginaria- de lanzamiento de Cristina Fernández como candidata a senadora sirve a la estrategia de la Casa Rosada orientada a arrastrar, con buenas o malas artes, a los intendentes del PJ del conurbano detrás de la postulación de la primera dama.

De todos modos, puede haber cambios en el almanaque. Sólo desplazando unos días el acto, se quedaría a horas del cierre de boletas previsto para el 8 de julio, instancia última -aunque en rigor, puede haber luego alianzas hasta el 24 de agosto- para un eventual acuerdo.

A pesar de las amenazas kirchneristas -entre las cuales el acto es una- el duhaldismo ayer volvió a desactivar todos los sensores:
Chiche Duhalde se bajó de las críticas al Presidentey José María Díaz Bancalari apostó a que haya pacto no agresivo entre sus dos jefes, Duhalde y Kirchner.

«No descarto un acuerdo: al contrario, brego por el consenso, ojalá esto se produzca»,
dijo el jefe de los diputados del PJ mientras en su bloque circulaba una nota repudiando las críticas de sus coterráneos Aníbal Fernández y José Pampuro a Chiche Duhalde.

La ex primera dama, en tanto, reconoció públicamente una obviedad: que en las encuestas pierde ante
Cristina Fernández. Al mismo tiempo reclamó «respeto» del gobierno, planteo dirigido a Aníbal Fernández que ayer cambió dama por dama: en vez de a Chiche, le pegó a Elisa Carrió.

Los felipistas, en tanto, viven horas de euforia.
Felipe Solá insiste con la imposibilidad de un acuerdo entre la Casa Rosada y Lomas de Zamora -salvo que sea netamente perdidoso para Duhalde, dice el gobernador- y se prepara para cosechar su siembra rupturista.

Un acto con
Cristina Fernández lanzándose como candidata por Buenos Aires, y ante un estadio repleto de impuros, podría ser para Solá el escenario perfecto para un festejo.

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