El Congreso Nacional fue tomado ayer por empleados legislativos que impidieron sesionar a senadores y diputados sobre leyes clave. Es una consecuencia de la polémica política de aumentos salariales que encaró el gobierno. Los gremialistas reclaman una mejora de $ 200. Anoche aceptaron una propuesta formulada por Daniel Scioli de $ 100 y desalojaron el Senado. Néstor Kirchner les había pedido a los jefes de las cámaras que no accedieran a los reclamos y se mantuvieran firmes en la cifra finalmente acordada. Durante la tensa jornada, se produjeron forcejeos y hubo empleados heridos. La gravedad del hecho llevó a un fiscal a querer acusar a los empleados por sedición al haber interrumpido la sesión de Diputados. Peligró la sanción de leyes que el gobierno espera, como la prórroga de tributos -Ganancias a reembolsos, de emergencia sobre cigarrillos y el impuesto al cheque-que caducan en diciembre. Kirchner fue así rehén de su propia política salarial.
Imágenes de la toma del Congreso ayer por empleados legislativos. El recinto del Senado fue ocupado durante todo el día. Ni el sillón de Daniel Scioli se salvó de la pegatina con consignas de protesta. Fue el centro de acción de los manifestantes junto con el Salón de los Pasos Perdidos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Pero no fue suficiente: los trabajadores de la Asociación Legislativa
Ya dentro del recinto y con los diputados cautivos continuó la protesta y fue entonces cuando comenzaron desde las bancas las acusaciones de sedición a los gremialistas. Minutos después, y con intervención de
Algunos legisladores (esto sucedió en ambas cámaras) pidieron ayer incluso que se utilizara la fuerza para desalojar a los manifestantes, pero tanto
Dejá tu comentario