Aníbal Fernández y Jorge Kirszenbaum -titular de la DAIA- brindan deseándose mutuamente "Felices Pascuas" y "Jag Purim Saméaj". El ministro reiteró promesa de investigar atentados.
Aníbal Fernández reiteró ante una treintena de dirigentes de la comunidad judía su «admiración» por lo que vio en su visita a Israel. El ministro del Interior almorzó ayer durante dos horas en el 7° piso del edificio que alberga a la DAIA, y reiteró la conocida posición oficial respecto de la investigación de los atentados contra esa misma sede y contra la embajada del estado judío: «Estamos dispuestos a entregar toda la documentación y los elementos que obran en nuestro poder a la Unidad Fiscal Investigativa (que encabeza Alberto Nisman) para que de una vez por todas se llegue a descubrir la verdad de estas tragedias».
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El ministro almorzó comida «casher» -entrada de arrollado de papa; pollo al horno con ensalada; ensalada de frutas-con Jorge Kirszenbaum (presidentea cargo de la DAIA) y toda la comisión directiva de la entidad política de la comunidad judía, más algunos invitados especiales.
El grueso del encuentro se dividióentre la semblanza de la actualidad nacional que pintó el ministro -a pedido de sus anfitrionesy el relato de su viaje a Israel. Fernández, como es público, conversó allí con el jefe y el vicejefe de gobierno Ariel Sharon y Ehud Olmert respectivamente, más el canciller Sylvan Shalom y el mítico dirigente laborista Shimon Peres.
• Maravillado
«Me encontré con una realidad maravillosa, con un país en crecimiento a pesar de las dificultades que enfrenta de manera permanente», y aseguró que la Argentina --seguramente a través de emprendimientos agroindustriales y tecnológicos-estrechará sus relaciones con el estado judío. Después hizo un poco de proselitismo: aseguró que «el país está saliendo de la difícil situación que encontramos cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia».
A la salida, Kirszenbaum le entregó una réplica de las tablas de la ley, un diploma que certifica que el Keren Kayemet (la organización paraoficial responsable de haber forestado Israel) plantó un árbol en su nombre en territorio israelí, y le hizo firmar el libro de visitantes notables. «Espero reciprocidad cuando visitemos su ministerio», lo despidió el dirigente. S.D.
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