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Pero, como el Presidente les ha manifestado a visitantes decisivos (gobernadores, por ejemplo) que él no quiere presentarse a la reelección, muchos -los que creen en esas palabras, obvio- han imaginado un perfil, aparte del femenino (la consorte). Alguien que sea de absoluta confianza, de notoria dependencia política a su conducción, del cual conozca -y se conozcan- intimidades y con quien mantenga afinidades políticas básicas.
Son pocos los hombres que pueden llenar ese casillero (Alberto Fernández podría ser uno, pero tal vez no atraviese el mejor momento, también Julio De Vido), Zanini sin duda reúne las máximas condiciones. Y si no es para ese futuro, igual tiene póliza de garantía para la permanencia en las alturas.
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