La obsesión por entrar en la segunda vuelta ya superó en los discursos de la oposición las críticas al gobierno por el ocultamiento de la inflación, tema que hasta ahora había dominado la campaña.
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La discusión instalada sobre si Elisa Carrió o Roberto Lavagna consiguen el número para destronar a Cristina de Kirchner de la irreversible presidencia que le asignan los encuestadores ya les hizo perder la brújula a los candidatos, al punto que no se dan cuenta en qué medida están colaborando con esas pujas en consolidar votos para el kirchnerismo.
Hasta ahora, el radical Gerardo Morales, Carrió y Lavagna eran los protagonistas en el ring, pero ayer hasta se les sumó Alberto Rodríguez Saá.
Dato curioso
Dentro de toda esa pelea hay un dato más que curioso que refleja los errores estratégicos que se cometen en estas elecciones: mientras todos los candidatos de la oposición descreen de las encuestas que ponen a Cristinade Kirchner como ganadora, al mismo tiempo juegan sus posibles ubicaciones sobre la base de esos números.
Por ejemplo, Morales, que se cruzó con Carrió ayer en Tucumán -ambos en gira de campaña-, fue terminante con el ballottage: «No hay ninguna posibilidad objetiva de que Elisa Carrió esté en segunda vuelta; nosotros vamos a estar en ese lugar, no Lilita». Y cerró con una frase no del todo comprensible: «El gobierno sabe que votar por Carrió no es alternativa. Nosotros creemos que va a haber segunda vuelta, el trabajo está en convocar a la gente a que vaya a votar».
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