No fue la maniobra soñada: capturar la CTA para que sea una tribuna de elogios hacia Néstor Kirchner. Esa aventura no prosperó pero tumbó al ultracrítico Víctor De Gennaro y, además, la cúpula de la central estará desde este mediodía timoneada por un bloque pro K.
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Otro color hubiese tenido con Edgardo Depetri -como sugirió cierta vez el Presidente- como jefe ceteísta. Pero no pudo ser: los grupos opositores a Kirchner, atrincherados en ATE, frenaron la embestida y tuvieron su propio cabeza cortada: la de Luis D'Elía.
De esos forcejeos surgió la nueva cúpula: el docente Hugo Yaski -que mutó de una postura crítica hacia el filokirchnerismo-; el estatal Pablo Micheli, heredero de De Gennaro, y Pedro Wasiejko, de Neumáticos, procedente de la clásica izquierda sindical.
Salvo Micheli, de línea más dura y enfrentado con Depetri en ATE, tanto Yaski como Wasiejko simpatizan con el patagónico. Sin fanatismo, cada cual desde su lugar, respaldan a Kirchner aunque, vale aclararlo, ninguno le levantará un altar para venerarlo.
«Una central autónoma: ni oficialista ni opositora» es la consigna que repite como si fuese un abracadabra Yaski, que completa con el híbrido que supone independencia: «apoyaremos lo que consideremosdestacable y criticaremoslo que veamos mal». Yaski se hipnotizó con la ley de Financiamiento Educativo y Wasiejko, más autónomo, deriva en ese espacio lateralmente y, como muchos, por descarte. Jefe de un gremio industrial, con el repunte económico casi que no puede patalear contra el gobierno.
Por eso, como no son ultra-K, la Casa Rosada les muestra otra zanahoria: el juramento de que, a mediados de 2007, pocos meses antes de la presidencial de octubre próximo, le otorguen la demorada personería gremial a la CTA que la empardaría con la CGT de Hugo Moyano.
Ocasión ideal
No existieron, todavía, señales precisas: pero de manera oficiosa, quienes transitan entre las oficinas de avenida Independencia y la Casa Rosada advierten que, tras el caos de San Vicente, se presenta una ocasión ideal para el reconocimiento de la CTA.
«Cada tanto circulan versiones, pero nunca nada serio», se quejan los críticos que por estos días sufren los costos de no tener personería: un delegado de la CTA en una automotriz del conurbano norte fue expulsado. «No tenemosexplican.
Como gesto, hubo algún acercamiento. Invitado por Kirchner, el trío asistió a la presentación de la Ley Federal de Educación y antes de fin de año se reunirá con Carlos Tomada. No lo dirán en voz alta pero, además, especulan con una cumbre con el Presidente.
Hay, en paralelo, un movimiento anti-K: sin irse de la central -quedará como secretario de Relaciones Institucionales-De Gennaro se abocará a la construcción del Movimiento Político y Social, espacio que proponen « progresista» pero no kirchnerista. ¿Cuánto durará la convivencia en la CTA? Rige una tregua, con Yaski como equilibrista, no sólo para compensar entre los pros y los anti-K, sino para lograr que no se rompa el orden entre gremios estatales, industriales (privados) y movimientos territoriales.
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