Beirut (ANSA, AFP) - El ataque de Estados Unidos y Gran Bretaña del domingo contra Afganistán suscitó ayer diferentes reacciones en el mundo árabe, además de profundizar en algunos de esos países la división entre gobernantes y gobernados.
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Al abierto apoyo demostrado por países como Jordania y Egipto, o al silencio de otras naciones árabes como Arabia Saudita, se enfrentó la abierta oposición de Irak y de grupos islamistas.
En Ammán, Jordania, el presidente sirio, Bashar el-Assad, y el rey Abdallah II difundieron un comunicado conjunto en el que subrayaron la importancia de combatir el terrorismo «con todas las armas disponibles para la política y la inteligencia», pero también la necesidad de proteger a la población de Afganistán. De signo opuesto fue la reacción del presidente iraquí, Saddam Hussein -único líder árabe que no condenó los atentados contra Estados Unidos-, que definió los ataques anglo-estadounidenses como «una agresión que puede desestabilizar el mundo».
Horas antes, mientras Ammán apoyaba la campaña contra Osama bin Laden, la oposición representada por el Frente de Acción Islámico (FAI) condenaba los ataques definiéndolos como «una guerra sucia de exterminio».
Por su parte, el líder libio, Muammar Kadhafi, sorprendió al considerar los ataques de Estados Unidos a Afganistán como de «legítima defensa» y acusó a los talibanes de ser un grupo de «hipócritas, ateos y depravados» que serán combatidos. Kadhafi sufrió en su momento un bombardeo en Trípoli en el cual perdió a uno de sus hijos.
Egipto dijo también que consideraba que respetando las leyes internacionales «Estados Unidos tiene derecho a reaccionar, si tiene pruebas de que Bin Laden y su grupo, Al-Qaeda, perpetraron esos ataques terroristas». Pero a las declaraciones de El Cairo les hizo eco la poderosa Hermandad musulmana, fuera de la ley pero tolerada en Egipto, que pidió «el cese inmediato de esta agresión».
Por su parte, el Líbano, los Emiratos Arabes y Bahrein apoyaron los ataques norteamericanos con la condición de que no ataquen a la población civil.
Siria afirmó que trabajará por la paz en el mundo, después de ser elegido miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU en la última jornada.
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