A pesar de la ayuda estatal, la incertidumbre lleva a que muchas empresas teman por su futuro

Política

Los privados siguen con dificultades para operar y pagar los salarios. Los mayores problemas se concentran en el conurbano.

A medida que se acerca fin de mes tiende a crecer la preocupación de los sectores empresarios por el pago de los salarios de mayo. La mayoría asume que la cuarentena durará más allá del 7 de junio, pero “lo que más preocupa es la falta de definición sobre cuánto tiempo permanecerán las restricciones, una circunstancia que nos impide planificar cómo vamos a seguir”, según señaló un empresario pyme a Ámbito.

Relevamientos del sector metalúrgico muestran las dificultades por las que atraviesa la actividad productiva en general para hacer frente a los salarios. El 86,7% de las empresas metalúrgicas se inscribieron para recibir el salario complementario de mayo dentro del programa de Asistencia Económica para el Trabajo y la Producción (ATP). Según una encuesta de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA), sólo 2% de las empresas consideró que la compañía podría realizar los pagos de salarios sin problemas si no contara con los beneficios del salario complementario del ATP, mientras que el 51,2% consideró que le sería imposible realizar los pagos salariales sin el beneficio del salario complementario.

Los mayores problemas se concentran en el conurbano, por las medidas de aislamiento social y particularmente, sostienen los empresarios, por las limitaciones en el transporte. Los metalúrgicos calculan que están abiertas menos del 50% de las firmas que operan en este cordón (contra más del 80% que funcionan en el resto de la provincia de Buenos Aires).

Un 60% de los salarios correspondientes a abril del sector privado radicado en territorio bonaerense se pudo pagar gracias a la asistencia estatal, según los datos de la AFIP. Las ayudas nacionales fueron complementadas con otras de la provincia. Así, el Banco Provincia de Buenos Aires retomó las líneas RePyME, lanzadas en enero, para acompañar a las empresas (redujo la tasa de créditos para capital de trabajo del 28 al 24% anual). Lleva entregados 1.600 préstamos por 3.500 millones de pesos.

Ante la emergencia, “todos los esfuerzos se pusieron en sostener el empleo y la producción, así como garantizar el abastecimiento de los productos básicos y cuidar los ingresos de los hogares”, según sintetizó el ministro de Producción, Matías Kulfas en declaraciones públicas.

La ayuda fue tal que 9 de cada 10 diez argentinos reciben algún tipo de ingreso del Estado, ya sea por el Ingreso Federal de Emergencia, por salarios del Estado, por jubilaciones, por AUH o por recibir créditos a tasa cero para la producción, de acuerdo con las mediciones oficiales.

En particular, el programa de Ayuda Económica para el Trabajo y la Producción (ATP) pagó parte del salario de 2,2 millones de trabajadores de 850 mil empresas de las cuales el 99 % son micro y pequeñas.

Caída

Sin embargo, la profundidad de la retracción lleva a daños mayores en el tejido productivo. Si hasta hace algunas semanas el consenso de los economistas preveía que la actividad económica iba a caer cerca de 7% en el año, la continuidad de la cuarentena lleva a que ya se proyecten cifras de caída del orden del 9 al 10%.

Entre los sectores más afectados se encuentra el comercio. “La decisión del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de retomar la estrategia del cierre de comercios en varias zonas de la Capital implica un serio retroceso en términos de recuperación de la actividad y presupone una aceleración en el proceso de quebranto que atraviesa el sector”, sostuvo la Federación de Comercio e Industria (FECOBA) ante el endurecimiento de las restricciones en CABA.

El esfuerzo que supone mantener abierto un comercio se refleja en que un establecimiento chico, con una superficie de 65 metros en una zona media de CABA, con tres empleados, llega a tener un gasto mensual superior a los 300.000 pesos, según un cálculo de la contadora Elisabet Piacentini.

Cambios de hábito

Los comerciantes saben que están cambiando los hábitos de consumo y que, al menos en los primeros meses tras la salida de la cuarentena, el público será más austero. Un tema no menor en este sentido es el crecimiento del teletrabajo, en momentos en que ya hay empresas importantes en el país que han anticipado a sus empleados que no deberán volver a sus oficinas hasta diciembre.

En este contexto, el sector del comercio sabe que venderá mucho menos pero tampoco puede estimar cuánto menos y por cuánto tiempo. De ahí que por más que el Estado realice un esfuerzo pagando parte de los salarios y brindando créditos a tasas subsidiadas, muchos pequeños comerciantes se interrogan si tiene sentido continuar la actividad asumiendo nuevas deudas.

El consumo caería 8,3% según la última estimación de Ecolatina. Esta consultora también calcula que se pueden llegar a perder 3 millones de puestos de trabajo tras la culminación de la cuarentena.

Otro dato en la Argentina hay 856.300 empresas, 83% de las cuales son microempresas; 16,8%, pymes, y solo 0,2% grandes compañías. Como consecuencia de la recesión podrían quebrar 50 mil según un estudio del Instituto de Altos Estudios Empresariales (IAE).

Una cifra semejante calcula Fundación Observatorio Pyme (FOP) que calcula que 61 mil MyPYMES que ocupan 263 mil están evaluando cerrar trabajadores. Al respecto, consideran que la ayuda oficial no alcanza en un contexto recesivo y en momentos en que las empresas no cuentan con ahorros para enfrentar la emergencia.

Más allá de estas estimaciones preliminares el impacto del coronavirus afectará no solo por una disminución en el consumo sino también porque la cuarentena provocó cambios de hábitos que impactarán negativamente en diversas actividades.

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