8 de julio 2008 - 00:00

Ayer, empate: se complica el gobierno

Una prueba de la pasión que despierta el debate por las retenciones la dio ayer el panel indicador de presencia de los senadores en el Palacio. A media tarde, 35 legisladores estaban en sus despachos, un número imposible para un lunes. Es la muestra de lo que sucederá en el recinto el día de la votación: todos aseguran que los 72 senadores estarán en sus bancas, casi lo mismo que sucedió en Diputados cuando a la hora de aprobar las retenciones móviles, 253 diputados estaban presentes en el recinto. Es decir, presencia absoluta ya que los otros tres diputados faltantes están de licencia.

Para el kirchnerismo siempre es peligrosa la presencia masiva de opositores en el recinto a la hora de votar. Es el escenario para el que se prepara Miguel Pichetto. Es decir, todos los senadores que votarán en contra de las retenciones sentados en sus bancas, por lo que necesitará superar los 36 votos para garantizar que la Resolución 125 no vuelva a Diputados, donde el gobierno podría sufrir una derrota si debe forzar otra vez a su bloque.

No llama la atención, entonces, que los pronósticos de votación estuvieran ayer casi empatados, aunque resta la definición de algunos senadores que podrían volcarse al kirchnerismo, como los pampeanos Rubén Marín y Silvia Gallego.

  • Regreso

  • Ahora la recolección de votos será de a uno. Ayer comenzó con la confirmación de la vuelta definitiva al Senado de Eric Calcagno, el ex embajador argentino en Francia y actual subsecretario de la Pequeña y Mediana Empresa. Calcagno reasumirá su banca para participar del debate sobre las retenciones móviles y asegurar un voto más al kirchnerismo.

    Lo confirmó ayer Pichetto, con la bendición de Cristina de Kirchner: «Ella ha manifestado su total acuerdo con la reincorporación», dijo.

    «Lo necesitamos aquí en el Senado para fortalecer el debate y la discusión de ideas. Calcagno vuelve al Senado para quedarse», explicó Pichetto. Es el último senador que restaba asumir y con la reincorporación queda completa la Cámara alta, una situación que no se vivía desde hace décadas ya que siempre hubo algún senador de licencia o, en otros tiempos, vacante, lo que impedía completar los 72 que indica la Constitución. La incorporación de Calcagno y su salida de la Subsecretaría Pyme, más allá de los problemas del ex funcionario con su cargo, es otra señal de que el oficialismo no está totalmente seguro de contar con la mayoría en el recinto. Calcagno asumió brevemente en el Senado en diciembre pasado -en reemplazo de Cristina de Kirchner- y luego pasó a ocupar un cargo ejecutivo tras un pedido de licencia.

    Por eso la cautela de ayer de los opositores: todos coincidieron en que no sería ético que Calcagno se reintegre al Senado y luego vuelva a ocupar su cargo de subsecretario Pyme.

    «Si Calcagno vuelve para quedarse, está bien», dijo ayer el jefe de la bancada radical, Ernesto Sanz. Samuel Cabanchik, de la Coalición Cívica, dijo con cierta inocencia: «Primero debería explicar por qué no cumplió el mandato para el cual fue electo y luego por qué deja su cargo en el gobierno, y si lo hace luego de cumplir sus metas como secretario Pyme».

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