19 de abril 2002 - 00:00

Bajas en guerra de los "ñoquis"

Se conoció ayer la renuncia del secretario parlamentario del Senado, el fueguino Juan Carlos Oyarzún, disconforme con resoluciones del presidente provisional, Juan Carlos Maqueda, que le recortó poderes, mediante el Decreto 384 del 27 de marzo.

Fundamentalmente, le limitó la autorización que da ascensos a través de las subrogancias que, en la jerga burocrática, significa atribuir funciones de categorías más altas (y, obviamente, mejor remuneradas) a empleados oficialmente de menor jerarquía. En cambio, Maqueda le mantuvo las facultades de ascender personal al secretario administrativo, encargado de la «caja», Jorge Amarfil.

Oyarzún
, ex senador del Movimiento Popular Fueguino, fue promocionado por el PJ, a pesar de su condición de extrapartidario. Ahora, podría haber llegado el turno de nominar a un hombre de pura cepa justicialista. Aun cuando se espera el regreso de Maqueda desde Washington para definir la situación del dimitente, anoche ya se mencionaba a varios aspirantes a sucederlo, entre ellos, otro mandato cumplido, el chaqueño Hugo Sager.

Oyarzún
reasumió el cargo de secretario con la coronación del radical Mario Losada en la presidencia provisional, tras la caída de su correligionario José Genoud y del secretario anterior, Mario «Tato» Pontaquarto, en medio del escándalo por presuntas coimas en el Senado.

Llegó a esa función a instancias del peronismo que ya lo había reconocido en 1998 cuando, después de haber culminado su mandato legislativo, favoreció su primera incursión en la secretaría parlamentaria, en reconocimiento a su comportamiento como aliado del oficialismo de entonces.

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