Bajo el retrato de Rucci se rindió Kunkel ante Moyano
-
Caso Adorni: el fiscal dispuso una medida clave sobre el patrimonio del funcionario
-
Adorni ratificó las reformas del Gobierno y rechazó las acusaciones en su contra: "Son tendenciosas y falsas"
Hugo Moyano
y Carlos
Kunkel,
«protegidos»
por una
imagen de
José Ignacio
Rucci, compartieron
un
encuentro
para recordar
a los «mártires
» gremiales
de los 70. El
kirchnerismo
como síntesis.
A pesar de que no avanzó sobre ese capítulo, Moyano es crítico de la postura militarista de la izquierda peronista y defiende a la ortodoxia sindical porque evitó, con modos más que brutales, la expansión de Montoneros y su modelo foquista.
En ese tono de sutura histórica, el jefe de la CGT hizo una concesión: evitó mencionar como «mártir» a José Ignacio Rucci, ex líder sindical que fue asesinado de treinta tres disparos por un comando guerrillero, teóricamente vinculado a Montoneros.
De todos modos, el lugar hablaba por sí solo: el acto fue en el salón que lleva el nombre del ex jefe cegetista que, desde la pared del fondo, presiden tres imágenes: una de Juan Perón a la derecha, una de Eva a la izquierda, y en el medio una foto de Rucci. Fue emocionante cuando Moyano comenzó a acariciar las manos del joven Cabandié. Se le sumó José Luis Lingieri quien comenzó a acariciarle la nuca, casi un ritual de iniciación lleno de códigos y de misterios. Un ejemplo del cariño de los hombres fuertes.
Se zambulló en el discurso el líder camionero en un asunto áspero: él relató tiempo atrás, ante amigos, que estuvo dos veces detenidos «por unos pocos días» a fines de los 70 y que ahí se terminó su militancia setentista, encorsetada al plano sindical, como un militante de base.
Pero hay otra versión: en la Justicia avanza una causa que vincula al líder camionero con la Juventud Sindical Peronista y a través de ésta con la CNU y la Triple A. Lo menciona como promotor de campañas de propaganda para «identificar y capturar Montoneros».
Ajeno a esa embestida -que tuvo en Hebe de Bonafini a una de sus promotoras-, Moyano invitó a hablar a dirigentes sindicales que estuvieron detenidos, algunos bajo el PEN, como Julio Piumato, otros detenidos desaparecidos, como Jorge Mariani, de Camioneros, que estuvo «seis meses chupado».
Un dirigente del gremio de Peones de Taxis, Carlos Vivanco, también relató su odisea. La presencia de Cabandié, hoy diputado porteño por el FpV, tenía una lógica puntual: es hijo de un ex dirigente del gremio de los judiciales.
El encuentro fue organizado por Piumato, a cargo de la secretaría de Derechos Humanos, gestor del acercamiento entre Moyano y Kunkel.
En la mesa también estuvieron José Luis Lingieri, a quien todos prefirieron no radiografiar sobre su actividad en los 70, y Juan Carlos Schmitd, moyanista de Dragado y Balizamiento, que militaba en Rosario y «zafó» de una emboscada militar por unos minutos.



Dejá tu comentario