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Es cierto que el Presidente habló con Barrionuevo el lunes por la noche, inquieto por la reunión que acababa de terminar en el Senado, en la que los «padres de la Patria» manifestaron su resistencia a votar la ley del «BONEX» tal como la enviaba Economía. Durante la charla, por lo que trascendió ayer en la Cámara alta, Duhalde le anunció a Barrionuevo en esa conversación que «el 1 de mayo cambio todo el gabinete». No contaba a esa altura con que Jorge Remes Lenicov lo abandonaría, como sucedió ayer por la mañana, horas después de esa conversación telefónica.
Barrionuevo, además, le habría adelantado al Presidente en esa conversación nocturna (pasada la medianoche del lunes) que «vamos a necesitar hacer cambios en la ley. Te votamos la Ley de Quiebras que pediste, a favor de las empresas; te votamos la pesificación, a favor de las empresas; ahora tenemos que votar esto a favor de los bancos; lo menos que tenemos que pedir es tener alguna intervención para salvar la ropa».
Gioja ignoraba estas conversaciones. A esa hora, dormía. Ayer llegó al bloque, por la mañana, con el pompón en la cabeza, sin saber que desde Olivos se había habilitado una operación en su contra. En la Cámara alta el peronismo integró un subloque que se le opone y que ayer le hizo sufrir su primera derrota. Lo integran las principales espadas del PJ en la cámara: Carlos Verna, Jorge Yoma, Sonia Escudero, Marcelo Guinle, Jorge Busti, Jorge Pardal, Garciela Bar, Roxana Latorre y, obviamente, el propio Barrionuevo.
El entredicho tiene significación más allá de las pujas entre los distintos bandos internos. Gioja es un manzanista consumado, principal valedor de la «ley Clarín» en la Cámara. La embestida interna lo complica en la peor semana, cuando debe tratarse esa norma. Sobre todo por la desautorización de Duhalde, que puso ayer en riesgo su cabeza como jefe de la bancada.
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