21 de mayo 2003 - 00:00

Béliz reedita viejo plan de traspasar la Federal

Gustavo Béliz deberá enfrentar dos áreas complicadas como ministro de Justicia y Seguridad. Reestablecer la relación entre el Ejecutivo y el Poder Judicial, y buscar los mecanismos para reducir la escalada de violencia, secuestros y muertes que hizo que el delito creciera 300% en los últimos tres años en todo el país.

Pero el flamante ministro no tiene un buen comienzo. Su relación con la Policía Federal -una de las fuerzas de seguridad más importantes junto con la Bonaerense- no es muy buena. Como antecedente de esa rispidez fue su gestión como ministro de Interior de Carlos Menem, del que se alejó dando un portazo.

En la cúpula policial pervive el recelo, por su siempre férrea postura de pasar la Federal a la órbita del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Precisamente, anoche Béliz analizaba junto a su equipo la posibilidad de dar nuevos bríos y ampliar la reforma de la «Ley Cafiero» y permitirle al gobierno porteño que tenga su propia Policía y también Justicia.

• Recomendación

Aún así, se cree que en la nuevas relaciones que pueda llegar a establecer Béliz tendrá mucha influencia la continuidad del actual jefe de la Federal Roberto Giacomino, un hombre que llegó a la cúspide de la fuerza junto con Duhalde. El bonaerense ya le habría recomendado a Kirchner que su permanencia era garantía de estabilidad.

Aún ese distanciamiento con las fuerzas de seguridad, Béliz logró compensar estas diferencias con el acercamiento a Domingo Cavallo y el hecho de haber traído al país a William Braton el «superpolicía» que redujo 50% el delito en Nueva York cuando el alcalde era Rudolph Giuliani. Ahora Braton es asesor de la policía de Los Angeles y México.

Sin embargo,
Béliz todavía no termina de convencer y muchos esperan que dé los primeros pasos para evaluar si puede o no funcionar en ese cargo.

Por lo pronto, el jefe de Nueva Dirigencia apuntaba anoche a definir quiénes serían los hombres que lo acompañarían en su misión. Varios nombres figuraban como números puestos a ocupar un lugar en el complicado Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, como el ex árbitro
Javier Castrilli, quien -casi seguro- se desempeñará como viceministro.

• En la Corte

La otra cuestión difícil que espera al autor del recordado término «nido de víboras» es la relación entre el gobierno y la Corte que, de más está decir, es de enfrentamiento.

Los jueces de la Corte Suprema de Justicia se enteraron de la designación de
Béliz como ministro minutos después de despedir a Juan José Alvarez.

El hombre fuerte de
Duhalde en el área de Seguridad estuvo ayer algo más de media hora en el cuarto piso del Palacio de Justicia, con el presidente de la Corte Julio Nazareno; Eduardo Moliné O'Connor, Augusto Belluscio, Enrique Petracchi, Adolfo Vázquez y Juan Carlos Maqueda, precisamente para comunicar oficialmente su alejamiento de la cartera.

En principio causó extrañeza que el santacruceño
Kirchner se decidiera a designar a Rafael Bielsa en Relaciones Exteriores cuando el constitucionalista reúne antecedentes como para estar al frente del sensible Ministerio de Justicia. Las últimas expresiones del hermano del entrenador de la Selección Argentina, llamando a la «prudencia» y a una «depuración progresiva» de la Corte Suprema, habían sido bien recibidas por muchos de los ministros que componen el Tribunal.

Aunque no desagradó la designación de
Béliz como titular de ese ministerio, los jueces del Tribunal prefirieron mantener cautela en sus expresiones. Se recordaba ayer que Béliz ya había tenido un «paso sensato» cuando se desempeñó al frente del Ministerio de Interior en 1992 (reemplazando a José Luis Manzano) y le tocó estar en contacto con los ministros de la Corte, aunque otra era la época y otro era el gobierno.

La mayoría de los jueces del Tribunal evitó comentarios elogiosos y sólo se señaló que la Corte, además de un Tribunal excepcional, es un poder del Estado y que por lo tanto debe ser tratado como tal.

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