1 de julio 2003 - 00:00

Bloque Kirchner pelea por defender a Castro

Los legisladores que reclaman la jefatura de Néstor Kirchner en el Congreso le mostraron un rostro hostil a la delegación de la Internacional Demócrata Cristiana -liga a la que pertenecen el PJ criollo y el principal partido del oficialismo chileno-. El titular de la DC chilena, que además es el esposo de la canciller y precandidata presidencial, Soledad Alvear, se reunió con ese subloque oficialista pocos días antes de que Kirchner viaje a España, otro país gobernado por un partido de la Internacional de ese signo. Sin embargo, no se llevaron nada positivo. Los legisladores criollos, despistados por una vía que parece en realidad una "colectora" de la tercera vía de Tony Blair, Lula o Ricardo Lagos -tres hombres de mente moderna-no escucharon los reproches por el apoyo dado a la dictadura de Fidel Castro. Más aún, defendieron el populismo movimientista como una bandera que los visitantes consideran retrógrada y que aísla a la Argentina aun más del mundo.

La aparición de Néstor Kirchner en la escena nacional y sus orientaciones políticas generan confusiones y malentendidos dentro y fuera del país. Hubo otra prueba el viernes pasado, cuando un grupo de diputados del PJ se entrevistó con dirigentes de varias ligas internacionales de centro en las que el peronismo tuvo participación hasta ahora. El encuentro fue en la sede de la Fundación Konrad Adenauer, de Suipacha al 1100. Estaban Hans Blomeier (representante de la Argentina en la Fundación), Oscar Ensick (Presidente de la Asociación Civil de Estudios Superiores, capítulo académico de la Fundación) y, figura principal del cónclave, Gutenberg Martínez, ex presidente de la Democracia Cristiana Chilena, titular de la Organización Demócrata Cristiana de América y esposo de la canciller de su país, Soledad Alvear.

Los argentinos que se sentaron frente a estos dirigentes de la «Internacional Demócrata Cristiana» en la que está afiliado el PJ fueron los más encumbrados kirchneristas de la Cámara de Diputados, además de un grupo de peronistas independientes. Estaban allí Gerardo Conte Grand (oficialista que aspira a convertirse en vicepresidente del bloque que comanda José María Díaz Bancalari), Arturo Lafalla (mendocino que también integra la guardia del nuevo gobierno en Diputados) y Julio Gutiérrez (santafesino, ex primo político de Carlos Reutemann y también integrante del oficialismo parlamentario).

También estaban allí Miguel Saredi (diputado que se ha convertido en el vínculo más activo entre Eduardo Camaño y Mauricio Macri), además de la senadora Carmen Oviedo (puertista de Misiones), Angel Baltuzzi («lolista» presidente del PJ santafesino) y del vicegobernador de Corrientes, Eduardo Galantini. Tanto Saredi, camañista, como Galantini, expresaban en esta entrevista las posturas de la Comisión de Acción Política que conduce actualmente al PJ. Si se quisiera mirar al elenco argentino con picardía, se diría que estaban allí los «kirchneristas» y los «pejotistas», como llaman en la Casa Rosada a los dirigentes del PJ oficial.

Gutenberg Martínez escuchó el largo rap de Conte Grand en contra de Carlos Menem y los alineamientos internacionales de los '90. Conte Grand acaso no sabía que Martínez traía entre sus inquietudes la adhesión del duhaldismo y del kirchnerismo a la dictadura cubana, expresada en el cambio de voto sobre derechos humanos que se produjo en la ONU. Martínez, igual que toda la internacional demócrata cristiana y los países que integran la Unión Europea se han propuesto avalar el denominado Proyecto Varela, que reúne adhesiones en la isla para la democratización del régimen de Fidel Castro. Los diputados ligados a la CAP, en cambio, hicieron una autocrítica sobre «la incomprensión de la política internacional» que afecta a los partidos latinoamericanos, música a la que se plegó el chileno. Gutenberg Martínez insistió también en la «necesidad de que exista un sistema de partidos de corte europeo, clásico», otro choque con Conte Grand, un ex peronista, ex bordonista, belicista que ahora volvería al PJ por la puerta de Kirchner y que, comprensiblemente, defendió «el movimientismo». La discusión planteada en Buenos Aires sobre el alineamiento del PJ en la liga internacional de los partidos puede parecer abstracta. Salvo que se observe que el peronismo pertenece, a través de la internacional demócrata cristiana, a un club en el que también está inscripto el partido de José María Aznar (Partido Popular español) y el centro derecha italiano de Silvio Berlusconi, dos sectores políticos europeos con los que Kirchner y Rafael Bielsa iniciarán negociaciones el mes próximo durante su gira europea.

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