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Con esas palabras, intentó marcar una bisagra que -al cumplir los 1.500 jueves de movilizaciones en la Plaza de Mayo- ortogue sentido a la decisión de finalizar su participación en la "Marcha de la Resistencia".
Sin embargo, la Asociación Madres de Plaza de Mayo será la única agrupación que abandone esta protesta que se realiza cada fin de año, entre el 8 y el 10 de diciembre, para recordar a las víctimas de la dictadura y particularmente a los de familiares de desaparecidos que se reunían en la Iglesia de la Santa Cruz, quienes fueron secuestrados en diciembre de 1977.
Pese al marcado tono oficialista del discurso de Madres, los trabajadores de empresas desocupadas que hablaron antes que Bonafini -representantes del Hotel Bauen y de la imprenta Chilavert- reclamaron al Gobierno "una ley nacional de expropiación".
"Necesitamos que el Gobierno se comprometa con todo, que se comprometa en serio", afirmó Cándido González, de Chilavert.
Bonafini no guardó críticas para quienes cuestionaron su decisión de poner punto final a las "marchas de la resistencia" -aunque seguirá marchando todos los jueves- y afirmó: "muchos de los que nos critican nunca se pelaron los pies en la Plaza".
La marcha había comenzado el miércoles a las 18.00 y durante la noche se realizó un festival musical para alentar a quienes daban la ronda a la Pirámide de Mayo.
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