11 de abril 2006 - 00:00

Bonafini reclamó a Kirchner que eche a jefe de Policía

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Hebe de Bonafini, asidua visitante del Presidente, reclamó ahora el relevo del jefe de la Federal.
Cada tanto, Hebe Bonafini envía un doble mensaje a Kirchner: le notifica a los gritos que no está plenamente sometida a sus designios y libera pequeñas dosis de furia, como indicios de lo temible que podría ser si se convirtiese en una abierta opositora al gobierno.

Es su modo de actuar. Bonafini hizo interrumpir el fin de semana a más de un funcionario para que, con la velocidad de un rayo, se castigue a los efectivos de la Policía Federal involucrados en la presunta agresión a tres militantes en Barracas.

  • Disponibilidad

  • Lo logró en minutos: el domingo, a media tarde, el jefe de la Federal, Néstor Valleca, puso en disponibilidad a los uniformados de la Comisaría 30ª que intervinieron en el hecho que, según la denuncia, ocurrió el sábado último, cerca de las 7 de la mañana.

    Ahora Bonafini pretende actuar -y a veces lo logra- como «ministro» paralelo: expulsar a policías, «clausurar» comisarías, pedir el desplazamiento del jefe de la Federal -a quien acusa de «mandar a torturar»- y dar lecciones al titular de Interior, Aníbal Fernández.

    En el pack de «enseñanzas» que Bonafini le dictó a Fernández figura el planteo de intervenir las policías provinciales de Salta y Neuquén porque «son matonas». No casualmente, se trata de dos gobernadores no alineados con el gobierno: Juan Carlos Romero y Jorge Sobisch.

    Expone, además, al funcionario a las quejas de las provincias cuando revela una charla privada. «El ministro me dijo que las policías de las provincias sí son malevas, pero que la Federal no lo es», relató Bonafini un tramo de la conversación que mantuvo con Fernández.

    Es otro sacudón para el ministro que, el viernes pasado, volvió a respirar cuando Kirchner lo llevó a Río Gallegos, miniestadía que en el dialecto kirchnerista puede traducirse como un aval en medio de los rumores de salida de la cartera de Interior.

    Hábil, actuando como una ministra sin cartera, Bonafini presionó para expulsar a los uniformados y ayer hasta simuló la clausura de la Comisaría 30ª, en la calle Hornos, en un acto político. «Yo le digo hoy al ministro que eso es mentira. La Policía Federal tortura», avisó.

    En pleno reclamo, le exigió a Fernández que «cambie» a Valleca con el argumento de que «el jefe (de la Policía Federal) manda torturar».

    Además, Bonafini reclamó que la cartera del Interior «saque» a «todo el personal» de la Comisaría 30ª, a cargo del comisario Ricardo Kidd, que fueron señalados por Madres de Plaza de Mayo como los presuntos golpeadores de tres militantes del kirchnerista Movimiento Evita.

    Se trata de Javier Pita, Rubén Carbonell y Juan Manuel Martínez -este último debió ser operado en el hospital Argerich, supuestamente por los golpes recibidos- quienes denunciaron haber sido agredidos mientras se encontraban en un local abandonado del barrio de Barracas.

  • Agresión

    Según informó el Movimiento Evita, el sábado a las 7 de la mañana, personal de la Comisaría 30ª «irrumpió en el lugar al mejor estilo de los grupos de tareas». Uno de los agresores, se explicó, estaba vestido de civil y empezó «a golpear ferozmente y dando patadas a nuestros compañeros que se encontraban tirados en el piso, esposados e indefensos, les gritaba: zurdos, montoneros».

    Ayer, luego de encabezar la «clausura simbólica» de la Comisaría 30ª, Bonafini dejó un párrafo final para despegar a Fernández de los hechos. «Yo no lo responsabilizo al ministro de las torturas», pero «él tiene que tomar cartas en este asunto porque un buen ministro del Interior tiene que evitar e impedir que las policías sigan siendo matonas».
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