La muerte de un operario chileno en la planta de la papelera contaminante de Fray Bentos tuvo ayer una derivación mayor: la escena del accidente fue alterada. Mientras se investiga por qué una viga de hierro cayó desde 20 metros sobre el trabajador, las tareas siguen suspendidas y los sindicatos se endurecen, acusando a Botnia de ignorar la seguridad y de seguir la obra « contra viento y marea». Claro, la empresa chilena contratada e implicada en el siniestro fue suspendida. Por si todo esto fuera poco, los servicios de inteligencia de Uruguay investigan supuestas amenazas de atentado de ambientalistas entrerrianos, y ya se habla de medidas de prevención. Todo demasiado complicado.
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