Néstor Kirchner encabezará mañana la cena anual de camaradería de las Fuerzas Armadas, en su primera actividad con militares desde el 196º aniversario del Ejército, el 29 de mayo último, cuando condenó un acto que reivindicó pocos días antes el terrorismo de Estado. La cita precede cada año al Día de la Independencia y reunirá esta vez en la I Brigada Aérea de El Palomar, desde las 20.30, a más de 200 invitados, incluidos jefes militares, ministros del Ejecutivo y de la Corte Suprema y autoridades del Congreso.
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La elección del lugar obedeceal estado de tensión al que han llegado en los últimos meses las relaciones entre el gobierno y sectores militares en actividad y retirados. La sucesión de actos de rechazo a la reivindicación que promueve el oficialismo de la insurgencia de los años 70 parece volver incómoda cualquier aparición de funcionarios altos del gobierno junto a militares. En el acto del 29 de mayo pasado, algunos militares en actividad fueron sancionados por manifestar gestos de desagrado por el discurso de Kirchner y por permitir el ingreso de Cecilia Pando, esposa de un militar sancionado, porque ella dirigió una carta pública con críticas al gobierno por su política de reapertura de causas a los ex militares.
En el acto del 24 de mayo pasado en la plaza San Martín, en recuerdo a las víctimas del terrorismo, hubo un coronel en actividad que participó utilizando su uniforme, que también fue sancionado.
El gobierno lleva el acto a El Palomar porque con eso cree asegurarse de que no habrá ingresos indeseables que pueden perturbar el acto. Esa base aérea tiene resguardos que le permiten al gobierno controlar los ingresos para el reducido número de invitados.
Kirchner será el único orador y se presume que -como en las tres cenas anteriores desde el comienzo de su mandatoreafirmará las líneas directrices de su política castrense. El mes pasado reglamentó con un decreto la Ley de Defensa Nacional, paso que se había demorado 18 años e indispensable para fijar el marco doctrinario y organizativo de la modernización y de una mayor integración («conjuntez») de las Fuerzas Armadas.
En la cena de 2003, Kirchner había reclamado que «cada uno se haga cargo de lo que hizo sin pretender escudarse en el prestigio de la institución», en alusión a las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura.
La defensa de los derechos humanos, «algo a lo que nuestra Constitución y los tratados internacionales suscriptos por nuestro país nos obligan,no tiene por qué ser interpretada de aquí en más como una política en contra de las Fuerzas Armadas», subrayó.
En esa oportunidad, también exhortó a reconstruir el « espíritu malvinero» y dijo que la diplomacia «debe ser el camino para la recuperación» de la soberanía sobre las Islas Malvinas.
Al año siguiente, también en la cena de camaradería, llamó a «modelar un nuevo futuro profesional» acorde con «una moderna y democrática concepción del papel institucional de quienes asumen la carrera de armas como su futuro».
En ese mensaje de 2004 señaló que «la política de Defensa es inseparable de la política exterior» y ratificó la cooperación militar en la región y el compromiso con las misiones de paz de la ONU, en las que «las Fuerzas Armadas argentinas supieron ganarse un lugar de prestigio por su reconocido profesionalismo».
Reafirmó, además, la postura gubernamental de «reforzar el multilateralismopara alejar la posibilidad de cualquier acción unilateral indeseada».
En otro pasaje de ese discurso, subrayó que «la historia de las instituciones como la de los pueblos se construye con la verdad», valoró la autocrítica de los jefes militares por la represión dictatorial y dijo que en la formación castrense «debe reforzarse la educación en el respeto a los derechos humanos».
Contraste
El año pasado, finalmente, marcó el contraste entre la última dictadura y los actuales miembros de las Fuerzas Armadas, a la vez que llamó a «forjar una nueva unidad nacional para todos, no sobre la venganza, sino sobre la memoria y la justicia».
El Presidente aprovechó, además, la cena de 2005 para anunciar un aumento en las remuneraciones militares, un dato esgrimido por quienes suponen que ahora podría extender al ámbito castrense 19% acordado en numerosos convenios laborales, aunque ninguna fuente gubernamental convalidó esa especulación. La organización de la cena de camaradería recae cada año en una de las Fuerzas Armadas y las dos anteriores fueron responsabilidad del Ejército (2004) y la Armada (2005), por lo que ahora toca ese papel a la Fuerza Aérea.
Pero si en 2003 la comida se realizó en la sede del Círculo de Oficiales de la Fuerza Aérea, en el centro de la Capital Federal, este año se hará en la Brigada de El Palomar, en el oeste del Gran Buenos Aires.
Se especula que ese escenariofue elegido para prevenir eventuales acciones mediáticas de los organizadores del acto del pasado 24 de mayo en Plaza San Martín, donde militares retirados y unos pocos en actividad -luego sancionadosreivindicaron el terrorismo de Estado de la dictadura.
«Como presidente de la Nación, no tengo miedo ni les tengo miedo», respondió el jefe de Estado el 29 de mayo, cuando habló en el Colegio Militar de la Nación en el acto por el 196º aniversario del Ejército. Y agregó: «Queremos al Ejército de San Martín,Belgrano, Savio y Mosconi,y no de aquellos que asesinaron a sus propios hermanos, que fueron el Ejército de Videla, Galtieri, Viola y Bignone».
«Hay un nuevo país y necesitamos soldados comprometidos con el destino de la Patria y, como presidente, vengo a reivindicar a un Ejército nacional comprometido con el país y alejado definitivamente del terrorismo de Estado», insistió Kirchner ese día, en su última participación en un acto militar.
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