5 de junio 2002 - 00:00

Buscan copar asambleas barriales

Aníbal Ibarra se lanzó a la captura de la protesta vecinal con la organización de una cadena de asambleas barriales de la Capital Federal. La idea es que los foros barriales nacidos con el cacerolazo- le garanticen una chance de reelección. Para dominar esas comisiones, más simpatizantes de la izquierda, delegó la tarea en su ladero Ariel Schifrin, de afinidad con los sectores de izquierda por su militancia de juventud.

El Gobierno porteño no sólo se propone capturar a los asambleístas, sino organizarlos y apoderarse de ese activo político. Un semillero a futuro en las elecciones comunales que hoy Ibarra no quiere realizar.

La idea es empezar ordenando a los porteños en grupos para que opinen sobre en qué debe emplearse el presupuesto del distrito. Simultáneamente Ibarra cree necesario cambiar la Constitución local para no llevar adelante la división en comunas, pero a la vez, presentó un proyecto de ley para desarmar las listas sábana y que los próximos legisladores de la Ciudad se elijan por minidistritos.

El programa que se lanza se llama Presupuesto Participativo y está enunciado en la Constitución local, pero la versión ibarrista se montará sobre el fenómeno, que tuvo repercusión veraniega, de las asambleas callejeras.

El responsable del área de descentralización de la Ciudad de Buenos Aires, Schifrin, ha elaborado el proyecto con un diagrama de funcionamiento en el que se propone revivir las reuniones de vecinos, inclusive dándoles una organización especial para recoger las demandas sobre veredas, basura y baches porteños, aunque el resultado de esos encuentros no son vinculantes con el presupuesto oficial.

• Prioridades

Este mes, la idea es dilucidar las «prioridades barriales 2002». Empezará con la animación de 16 « foros barriales», hasta alcanzar 74, que al estilo de un centro estudiantil elegirán a sus delegados. Estos celebrarán un plenario y demás rutinas, todo convocado y alentado por Ibarra.

«
No nos planteamos una iniciativa más sino un salto de calidad: facilitar los espacios de decisión y participación popular», dice el documento que el área descentralizadora envió a los diputados porteños. El objetivo, señala el escrito, es « profundizar la democracia, promoviendo nuevos actores políticos, dando lugar a nuevas formas de institucionalidad».

Se aclara, sin embargo, que el plan de presupuesto participativo 2003 estará a cargo del Gobierno de la Ciudad y que «
en cada Centro de Gestión y Participación (CGP) se creará provisoriamente un Consejo Asesor de Organizaciones no Gubernamentales, Sociales y Vecinales para el Presupuesto Participativo».

La experiencia, tomada de «
diez años de trabajo de los gobiernos de las ciudades hermanas Porto Alegre y Montevideo», comenzará a partir de los CGP. Esas oficinas fueron creadas durante la gestión de Fernando de la Rúa como jefe de Gobierno de la Capital Federal, en principio para realizar trámites de impuestos, pero con la idea de que constituyeran las comunas que impone la Constitución porteña. Paradójicamente, Ibarra quiere modificar esa ley principal para no descentralizar creando las comunas cuyas autoridades deben elegir los vecinos. Ahora el área de descentralización se ocupa de la organización de «foros barriales», pero no habrá, al menos durante la gestión ibarrista, un cambio en la geografía política del distrito alentado por el Ejecutivo.

El peronismo, en cambio, quiere forzar esa división política, pero coinciden algunos legisladores con la idea de modificar la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, para que las autoridades electas por comuna sean menos que las siete que pautaron los estatuyentes, en la convención que presidió
Graciela Fernández Meijide en octubre de 1996.

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