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6 de mayo 2004 - 00:00

Bush quiere tropas a Haití a cargo de Brasil

Néstor Kirchner deberá tomar, cuando regrese al país, una decisión crucial en política exterior: si enviará o no tropas a Haití, donde una fuerza de 8.000 hombres creada por las Naciones Unidas intentará reponer la paz. Tiene pocas excusas para no ordenar el envío de soldados. Ese ejército multinacional fue aprobado por unanimidad en el Consejo de Seguridad. Y Brasil no sólo enviará a 1.400 efectivos sino que comandará al conjunto. Lula Da Silva, claro, no consultó con su principal socio para tomar esas decisiones. Lo secundan Chile y Uruguay, entre otros países de la región. Kirchner, sin embargo, sigue dudando por temor a que la izquierda lo censure. A pesar de que para Estados Unidos es la prueba definitiva de amistad por parte de la Argentina. Algo que entendió muy bien Roberto Lavagna, hoy el principal abogado del envío de tropas al Caribe.

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Colin Powell

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En rigor, el ministro de Economía escuchó de los funcionarios de Bush lo mismo que Rafael Bielsa, que José Pampuro y que los funcionarios de Defensa que viajaron recientemente a los Estados Unidos: «Si no participan de las fuerzas que irán a Haití, olvídense de nosotros». Palabras más o menos, ése fue el mensaje que el canciller transmitió nuevamente al Presidente en la intimidad de la suite del Península, ayer por la mañana. Bielsa está actualizando periódicamente a Kirchner sobre la agenda que, eventualmente, podría tocar hoy con Colin Powell, si es que realmente se encuentran en el congreso del Comité Judío Americano. «Cualquiera sea la duración del encuentro, Haití será el tema principal», confesó a este diario un alto funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Todo el gobierno, salvo Kirchner, tiene posición tomada sobre lo que hay que hacer: enviar las tropas, que serían reclutadas en las tres fuerzas en un número superior a los 400 soldados. Sin embargo, el Presidente duda. Teme quedar en una posición incómoda ante los legisladores de izquierda -entre ellos algunos que él convirtió en diputados- cuando se debata en el Congreso el envío de las tropas, trámite indispensable para sacarlas del país. En ese sector de la dirigencia política se arguye que la decisión de las Naciones Unidas no fue pensada para estabilizar un país en llamas sino para garantizarles a los Estados Unidos que la crisis no provocará una ola de refugiados haitianos en su propio territorio. A pesar de que Washington resolvió no formar parte de la fuerza de paz, tal vez por la crisis que está atravesando el Pentágono en la operación iraquí.



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