20 de octubre 2006 - 00:00

Café secreto

Sin duda, José Pampuro disfruta de los mejores favores y confianzas de Néstor Kirchner. Salvo así puede entenderse que se muestre en público con hombres de la mayor intimidad de Roberto Lavagna y no sea castigado. Cualquier otro humano que se atreva a concurrir a un acto del ex ministro, almuerce o cene con uno de sus colaboradores seguramente recibiría un castigo de aislacionismo o condena. Ya ocurrió, en el pasado, con aquellos que no rompieron con Eduardo Duhalde por una cuestión de amistad y fueron apartados de toda consideración (Daniel Scioli, por ejemplo). Por lo tanto, sólo aquellos exclusivos de la Casa Rosada, como Pampuro, son capaces de asistir al hotel Castelar, tomar un café y charlar alegremente con el álter ego económico y financiero de Lavagna, Eduardo Pérez -a quien apodaban «el ratón»- sin percibir advertencias o reprimendas. Debe ser, no caben dudas, porque el candidato a la gobernación bonaerense es como de la familia de Kirchner. Si esto sorprende, también puede asombrar que Lavagna -otro hombre poco tolerante- ni se mosquee porque uno de sus más cercanos colaboradores dialogue con un hombre del Presidente.

Dejá tu comentario

Te puede interesar