21 de mayo 2003 - 00:00

Candidato porteño va a la Cancillería

La designación de Rafael Bielsa como ministro de Relaciones Exteriores, que anticipó este diario, se terminó de acordar el lunes al mediodía, cuando Alberto Fernández llamó al postulante para asegurarle que Néstor Kirchner le ofertaba el cargo.

Recién ayer, el presidente electo llamó al futuro canciller para felicitarlo personalmente. Fue apenas una de un centenar de comunicaciones telefónicas que recibió el futuro ministro -incluidas de embajadores y embajadas-entre las que anotó una en particular: un pedido para que Martín Redrado continúe en funciones en el área de atención de los asuntos de comercio internacional.

Bielsa, quien ya no será candidato a jefe de gobierno, reporta carrera en el fuero judicial y el último cargo público que ocupó fue como síndico de la Nación durante la gestión de la fracasada Alianza, al que llegó de la mano de Carlos Chacho Alvarez.

El año pasado el ex chachista se lanzó a la conformación de un partido político propio en la Capital Federal para competir por la jefatura de gobierno porteño. Ese emprendimiento fue mentado, entre otros, por los legisladores peronistas Eduardo Valdes y Guillermo Oliveri -vicepresidente de GESTA, como se llama la agrupación-.

•Desencanto

Bielsa, por sus antecedentes en la carrera judicial, propios y los de su prestigioso abuelo constitucionalista, aspiraba por cierto a ocupar la cartera de Justicia. Sin embargo, apreciaciones encontradas con la de Kirchner con respecto a los jueces de la Corte Suprema desencantaron al presidente electo para que ocupara ese casillero, que finalmente manejará Gustavo Béliz.

El futuro canciller resolvía anoche la propuesta de los cargos que debe llenar en la cartera, con la idea de trasmitirle a Kirchner en una reunión de gabinete antes de la asunción del domingo que viene, cuáles serían sus principales colaboradores y someter al veto del Presidente esa nómina.

Valdes, kirchnerista de primera hora y abogado que ocupó cargos en la función pública municipal y actualmente es legislador, era ayer postulado para ocupar el segundo puesto, de vicecanciller. Otra idea que se manejaba era la de reflotar un área de coordinación que ocupó
Andrés Cisneros como secretario de Relaciones Exteriores y Coordinación, un puesto que quedó luego reservado para los funcionarios de carrera, no los representantes del poder político. De prosperar esa reformulación, Valdes podría ocupar ese puesto, como otra posibilidad. Oliveri, sonaba como aspirante a la Secretaría de Culto, aunque anoche también recibía la propuesta de desempeñar un cargo fuera del área, más relacionado con la ciudad de Buenos Aires, su principal materia.

•Ingeniería

En la designación de Bielsa pesó la ingeniería de A. Fernández, hombre de confianza de Kirchner, quien acercó al grupo bielsista a las filas del gobernador cuando comenzaba, incipiente, el kirchnerismo en la Capital Federal a partir del lanzamiento de la candidatura presidencial antes del padrinazgo de Eduardo Duhalde a la postulación. Antes de viajar el fin de semana a Santa Cruz, A. Fernández conversó con Bielsa acerca de la posibilidad de asumir en el ministerio al cual lo acaban de convocar.

Cuando Kirchner aún no había tomado el avión hacia su provincia, sin embargo, Bielsa recibió la oferta de ser considerado como futuro ministro de la Corte si se produjera la vacante.

El ex Síndico General de la Nación es además poeta y escritor, una adicción que cultiva cada noche en el género cuentos, además de la vocación por la redacción de artículos jurídicos y constitucionalistas de los que guarda centenares.

Rosarino de nacimiento y hermano del director técnico de la Selección de Fútbol, fue en 1987 Director Institucional del Proyecto del Nuevo Sistema de Enjuiciamiento Penal y promovió -durante la gestión de Raúl Alfonsín-la informatización de 90 juzgados laborales de la Capital Federal y consiguió al año siguiente que el Banco Mundial financiara el primer proyecto judicial para asistencia técnica y Fortalecimiento de los Sectores Sociales. Durante el gobierno de Carlos Menem, como asesor de gabinete de la Secretaría de Justicia de la Nación, participó de la elaboración del frustrado proyecto de Ciudad Judicial y más tarde en el proceso de informatización ante el llamado efecto 2000.

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