16 de enero 2002 - 00:00

Cargos vacíos, gestión ausente

Mucho «corralito», fotografías con los obispos -a propósito, ¿la Iglesia también mantiene sus fondos congelados en los bancos?-, febril actividad y abundante promesa de ayuda social, pero en los cortos días de Eduardo Duhalde en el gobierno hay carencias todavía inexplicables: innumerables cargos (como Energía, Comunicaciones, Transporte) todavía no han sido cubiertos y no por razones de austeridad. Faltan candidatos o ideas para esos puestos, determinación para enfrentar las futuras políticas y, lo que es peor, ni siquiera hay responsables de los despachos, alguien que firme, bien o mal. Sorprende esta morosidad o ausencia en un gobernante que estuvo casi una década al frente de la gobernación de Buenos Aires, hoy casi imantado en exclusividad por la caótica situación económica, abandonando la atención a otros sectores. Si todo se ha paralizado en apariencia por falta de confianza en el sector financiero, conviene señalar que también hay otros agujeros negros que no son cubiertos y que incrementan la inmovilización general. ¿Será hoy este tema el principal issue de la reunión de gabinete que empieza en Olivos a las ocho?

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