Caros: legislador porteño cuesta el doble que diputado
El proyecto de Presupuesto para la Legislatura de la Capital que se aprobará en pocos días contiene datos relevantes. Incluye un monto récord de erogaciones que hacen trepar a $ 2.006.666 el gasto por legislador (son 60 en total). Con la recaudación en alza, hay más recursos y aparecen estas clásicas subas del gasto sin mayor explicación. La Legislatura porteña se ubica así entre las más caras del país. Supera holgadamente al Congreso nacional, donde si se toma en cuenta sólo a la Cámara baja, cada uno de los 257 diputados tiene un costo presupuestario de $ 1.035.000. Obviamente, importa siempre no sólo cuánto se gasta, sino cómo se lo hace. Y ahí sí en la mayoría de los casos se estaría lejos de lo ideal.
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La nueva partida para la casa no será discutida como otros aspectos de la ley tarifaria que acompaña a la Ley de Presupuesto. De una comparación más detenida resulta que la gran parte de la partida para diputados de la Nación se destina a gastos de personal, permanente y transitorio. Por ejemplo, para el año que viene, de los $ 266 millones totales para la Cámara baja, los « gastos en personal» se calculan en $ 231 millones. La Legislatura porteña, en cambio, en cuentas provisorias al 10 de octubre pasado, gastó $ 47 millones, de los $ 65 millones asignados para 2005, que para 2006 se calcularían en $ 80 millones, pero además Diputados tiene solamente cerca del doble de personal -contratado y permanente- que la Legislatura; es decir, con más del cuádruplo de representantes y el doble de empleados, la Cámara de Diputados, puede decirse es menos costosa que la de legisladores porteños.
Hay que destacar, sin embargo, que el magnífico palacio de la calle Perú 130 no es lo mismo que el edificio del Congreso y su anexo. La Legislatura también -con beneficios presupuestarios y de contratación de personal-tiene su sucursal, frente a su sede, pero mucho más reducida -apenas unas oficinasque el anexo nacional. Será por eso, que comparar otro rubro resulta significativo como es «mantenimiento, reparación y limpieza». La Cámara local para ese ítem ya gastó este año $ 4.190.000, mientras que gastaría $ 7 millones en 2006, el doble que la Cámara baja, que tiene asignados $ 3.309.000 para todo el ejercicio próximo, en esa materia.
Ahora bien, si la comparación resulta llamativa, lo será también en el renglón «libros, revistas y otros elementos coleccionables», en lo que este año la Legislatura porteña tiene previsto invertir $ 357.700, aunque es un rubro en el que está dispuesta a ahorrar y es probable que no pase los $ 200.000.
De todos modos, la suma es distante de los $ 65.000 que destinará a igual fin la Cámara de Diputados de la Nación, el próximo ejercicio.
De todas maneras no es cuestión de tomar ejemplos quizá incomparables, como la producción legislativa, ya que suele decirse que un cuerpo representativo no se evalúa por la cantidad de leyes sino por su calidad. Y algo de eso debe haber en la Legislatura porteña, que para una mala Ley de Comunas que termina agrupando barrios de una punta a la otra de la Ciudad, sin considerar la pertenencia de los vecinos ni la superficie que abarcan, se tomó 8 años para sancionarla, algo que no hace Diputados, de votaciones, seguramente apresuradas.
Del mismo modo la Legislatura local supera a la nacional en cantidad de leyes sobre nombres de plazas, homenajes, nombramientos de ciudadanos ilustres y colocación de placas como en otros aspectos que difícilmente superarán los diputados nacionales. Con esos atributos y una partida de gastos de lujo, los legisladores porteños terminarán el año con los deberes hechos.




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