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28 de agosto 2007 - 00:00

Carrió absuelta

Día de mujeres ayer. La vida te despeina, podría haber dicho Cristina Kirchner, casi un eslogan de campaña capilar. Con look despreocupado, agitó las extensiones en el Ministerio de Educación para recibir, sin piqueteros antiglobales, una visita imperial que instaló una sede local de la New York University. No lejos de allí, en medio de lágrimas, Elisa Carrió fue protagonista en los Tribunales. La absolvieron en el juicio que le inició el empresario Héctor Antonio.

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Elisa Carrió emocionada ayer hasta las lágrimas a la salida de los Tribunales, luego de que la Justicia la absolviera de todos los cargos que el empresario pesquero Héctor Antonio le imputó.
Elisa Carrió fue absuelta ayer de todos sus cargos en el juicio que el empresario pesquero Héctor Antonio le había iniciado por «calumnias e injurias» por haberlo implicado la chaqueña en el asesinato de Raúl Espinosa, otro empresario del gremio en Santa Cruz.

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Emocionada hasta las lágrimas -expresión no común en la candidata a presidenta- ante sus fieles que esperaban a la salida de Tribunales, capitalizó en pocos minutos su exposición pública en el banquillo de los acusados.

«Todo podía pasar en la Justicia argentina; sin embargo, y a la larga, me dieron la razón», dijo mientras se secaba las lágrimas ante tanto entusiasmo.

La audiencia comenzó pasadas las 14, debido a una leve demora de la defensa de Carrió, ya que «se encontró con un tránsito bastante complicado», según la secretaria del juez correccional Luis Schelgel. En una sala con el doble de capacidad de la que el juzgado dispuso el pasado 17 de agosto, esta vez presenciaron el juicio unas 90 personas, a diferencia de las menos de 50 que lo hicieran en esa ocasión.

No fue la misma cantidad de seguidores la que la recibió en las escalinatas de Tribunales. «Violencia es mentir», «Sin verdad no hay libertad», « Pagaré con la cárcel pero no con la conciencia» o «Si no es ella, ¿quién?; si no es ahora, ¿cuándo?», decían algunos de los carteles que taparon las barandas de las escaleras de entrada.

Sin embargo, la desprolija organización derivó de todas maneras en que otra vez 70 personas tuvieran que perderse los alegatos de las partes, así como la última palabra de la ex diputada del ARI.

La candidata presidencial entró a la sala vestida de blanco a contramano de como fue su acusador, quien estuvo de traje negro.

Luego de más de cinco horas en las que se sucedieron los alegatos de uno y otro y la réplica de la querella, Carrió tomó para sí la última palabra. Utilizó su arte discursivo para convencer a Schelgel de que ella en ningún momento había imputado el asesinato de Espinosa a alguien en particular.

«Yo no imputé el delito a nadie. Yo simplemente pedí que se siguiera una línea de investigación en torno al asesinato de este hombre, ya que creí y creo que tuvo signos mafiosos», reiteró la líder de la Coalición Cívica poniendo su mirada en el público que la escuchaba.

Centró su discurso en el ejemplo que dio a la sociedad al ubicarse por «propia elección» en el banquillo de los acusados.

«Si yo no hubiese reconocido nada de las imputaciones que me hacía Antonio, esto no habría sucedido, ya que la querella no hubiera tenido las suficientes pruebas como para certificarlo. Sin embargo, estoy aquí presente porque quería el juicio de la verdad», añadió mientras el empresario pesquero miraba y analizaba con sus familiares, sentados del otro lado del estrado, los dichos de Carrió.

  • Cómplice

    «Si uno no habla de algo que sabe que sucedió ilegalmente, uno está siendo cómplice del silencio», remató la ex diputada ante la atenta mirada del magistrado.

    En respuesta a las réplicas que Jorge Sandro, abogado de Antonio, le había hecho saber, Carrió se mostró sorprendida y le preguntó irónicamente a Schelgel si cualquier muerto injustamente no era un hecho público.

    «¿Si alguien es asesinado injustamente, acaso ese hecho no debe ser público?», preguntó la candidata mirando fijamente al abogado de Antonio.

    Abundó en el reconocimientode Antonio de uno de los puntos de su acusación al empresario (la compra, hasta ahora no declarada, de la empresa de la víctima). «El querellante dijo en audiencia que no había comprado Confín (San Isidro), pero cuando pedimos copia de la constancia judicial donde constaba que había comprado Confín, Héctor Antonio reconoció que efectivamente la había comprado para Juan Alvarez (accionista mayoritario de Conarpesa)».

    Sandro había sostenido previamente que su defendido no era una figura pública y que por eso lo sucedido no tenía por qué relacionarse con el hijo del fallecido amigo de Juan Perón.

    «Antonio no es una figura pública; por lo tanto, no entiendo por qué la defensa de Carrió sigue hablando de interés público», expresó Sandro antes de que la ex diputada tuviera la última palabra.

    «A ella se la acusa por hablar, siendo portavoz única de los informes presentados en marzo de 2004. No me interesa que alguien le haya acercado esos informes, ella fue la que los dio a conocer y, por lo tanto, debe hacerse cargo individualmente por sus actos», acusó el abogado de Antonio, aludiendo a los proyectos que fueron presentados por diputados del ARI en marzo de 2004 como parte de las denuncias hechas al sector pesquero, por tener relación con el financiamiento de la campaña kirchnerista en 2003, entre otras cosas.

    Anteriormente, los letrados de las partes habían presentado los alegatos, en los que habían ratificado sus posturas. Sandro había pedido un año y medio de prisión para la líder de la Coalición Cívica, aunque luego se conocería su absolución.

    «Espinosa sólo tenía 25% de las acciones de San Isidro, la primera esposa tenía la otra mitad y Lorena Gabarrús (segunda esposa), la otra mitad. Por lo tanto, si Antonio hubiese querido quedarse con la firma San Isidro, habría tenido que matar a tres personas, cosa que evidentemente no sucedió», sostuvo el abogado del empresario acerca de los dichos anteriores de Carrió a la prensa.

  • Interés público

    El abogado de Carrió, Gerardo Conte Grand, había resaltado anteriormente el interés público que tenía el asesinato de Espinosa, «debido a que los manejos que se hacen con los recursos naturales de un país, en este caso la pesca, son de interés general y no solamente entre privados», reiteró el abogado al igual que lo hizo 10 días atrás.

    Acompañaron a Carrió el ex candidato a vice de Jorge Telerman en la contienda porteña, Enrique Olivera, la ex diputada Patricia Bullrich, la legisladora electa porteña, Diana Maffia, el diputado Adrián Pérez y la hija de Carrió, Victoria Benítez.
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