Carrió: aun ganando, el gobierno igual pierde

Política

Elisa Carrió advirtió ayer que el trámite del proyecto de legalización de las retenciones móviles en el Congreso ha generado una gran confusión entre los legisladores, incluso de la oposición. Manifestó que el día del dictamen habrá dos posiciones; una por la ratificación y otra por el rechazo. Les reprochó también a los bloques que se oponen dentro y fuera del peronismo a esa iniciativa que hayan entrado en negociaciones por el valor de las retenciones a las exportaciones de granos, con lo cual «le están haciendo el juego al gobierno».

En diálogo con este diario no explicó sobre las confusiones en el trámite legislativo, aunque dijo de Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria, admite esa discusión sobre el valor de las retenciones porque está presionado por peleas internas de su organización. «Hay que seguir muy al detalle lo que hace Buzzi, porque los legisladores no tienen por qué entrar en esas negociaciones, que es lo que quiere el gobierno.»

Según la jefa de la Coalición Cívica, la oposición debería seguir el criterio de su bloque, que es rechazar lisa y llanamente el proyecto y, después de logrado ese objetivo, proponer un proyecto propio de gravámenes al negocio del campo por sobre lo que haya demandado el gobierno.

Carrió diagnosticó que el rol más difícil le toca al gobierno. «Pierde si gana, y pierde si pierde.» Argumentó que si impone la legalización de la Resolución 125 de retenciones móviles, el rechazo del público le hará muy difícil la gestión a la administración de Cristina de Kirchner. «Produce tanto rechazo -dijo- que será una derrota en la calle.» En el caso de que la posición del gobierno sea vencida en el Congreso, también eso será, según la ex diputada, una derrota. «Eso ocurre porque ellos han planteado ese juego de que tienen que imponer las cosas. Por eso he hablado de ' fascismo de carácter' en el caso de Kirchner y también de 'crisis de exceso de poder' en la Argentina'.»

Según el diagnóstico de Carrió, el país puede sufrir turbulenciasinstitucionales en los próximos tres meses si el gobierno de Cristina de Kirchner no logra en ese lapso acomodarse a lo que la ex diputada cree que será una derrota segura -venciendo o no en la votación de las retenciones móviles-. «Esa es la gran duda que se plantea de acá en adelante. Si el gobierno es capaz de reacomodarse para seguir en ese estado, y cómo lo logrará.»

Carrió, que salió segunda en las elecciones de 2007 a la presidencia y que no resigna el rol de la Coalición Cívica como principal partido opositor, insistió en que el responsable de la crisis es el propio gobierno que ha elegido un modo de conducirse que no le deja demasiado margen para superar una crisis. «No se trata del rechazo a la medida, sino la defraudación de la promesa. ¿O acaso Ceaucescu no decía que estaba con el pueblo? Lo que le pasó es que no cumplió lo que decía que iba a hacer.»

Carrió, que suele emplear el ejemplo del final del ex dictador rumano para ilustrar el escenario argentino, insistió también en que este mes de junio será una dura prueba para el sistema político, al que cree acosado más por los excesos que comete el gobierno que por la envergadura de la crisis con el campo. «Lo que viene -afirmó- es mucho mejor porque será una salida con alivio.» En esa salida le da un rol clave a su propia fuerza que, afirmó, tiene «autoridad política y autoridad económica» para enfrentar los problemas generados por la gestión Kirchner.

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