Elisa Carrió dará esta semana los toques finales al armado de un bloque propio en el Congreso, en sociedad con 4 diputados socialistas encabezados por Alfredo Bravo, el peronista disidente Juan Domingo Zacarías y otro radical «rebelde», Fernando Cantero.
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Con 7 miembros, la nueva bancada reflejará en el recinto las posiciones sincronizadas que exhiben desde fines del año pasado los fundadores del movimiento Argentina República de Iguales (ARI). Este núcleo, que se proyecta electoralmente junto al Polo Social de Luis Farinello y otros exiliados aliancistas, funcionará en interbloque con el Frente para el Cambio que animan los ex chachistas Alicia Castro, Alfredo Villalba, Ramón Torres Molina y Gustavo Cardesa (mañana se resolverá el eventual traspaso desde el Frepaso de Marcela Bordenave, Federico Soñez, José Luis Lanza y 3 legisladores que representan al sindicato docente).
El interbloque progresista -ARI más el Frente para el Cambio (o la denominación que adopten una vez que se definan los fichajes pendientes)- podrá convertirse en tercera fuerza de la Cámara baja con 17 diputados en el mejor de los casos, o bien pelear el cuarto puesto con el cavallismo.
Fusión parlamentaria
Carrió anunció su deserción de la Alianza la madrugada en que se votaron los poderes especiales por un año a Domingo Cavallo. Luego del habitual discurso de denuncia, surgió la posibilidad concreta de fusionar parlamentariamente el lote del socialismo democrático ( Bravo, Héctor Polino, Jorge Rivas y Oscar González) con el entrerriano Zacarías, la chaqueña y su adláter Cantero.
El ARI no tiene complejo en trabajar mancomunadamente con Castro y compañía, si bien prefiere mantener un perfil propio. Básicamente, Carrió y los socialistas no se sienten disidentes como los que se fueron del Frepaso en las últimas semanas, sobre todo porque reclamaron la falta de coherencia entre las decisiones del gobierno de Fernando de la Rúa y la Carta a los Argentinos desde el 10 de diciembre del '99. Siempre recuerdan que fueron precursores en materia de éxodo.
Con Farinello
También no disimulan distancias con el cura Farinello, a cuyo heterogéneo contingente podrían sumarse sólo con fines electorales. Los socialistas observan con preocupación a ciertos laderos del sacerdote, en especial a quienes provienen de la militancia setentista de Montoneros y de Guardia de Hierro.
El cura iniciará hoy un período de licencia en la función clerical durante 4 años para dedicarse tiempo completo a la política y candidatearse a una banca de senador por el Polo Social. En la despedida transitoria de los hábitos, oficiará esta mañana una misa en la capilla de Quilmes. Como no pierde la condición de sacerdote, podrá brindar, en lo sucesivo, ceremonias religiosas en forma privada.
Licenciado, se dedicará a preparar el acto que realizará junto a los integrantes del Polo Social en una fábrica desmantelada en el barrio porteño de Parque Patricios el jueves, a las 18. Farinello aparecerá allí rodeado de sus principales lugartenientes, entre ellos, el propio Zacarías del ARI; el ex asesor de Alan García, Daniel Carbonetto; el abogado de Hugo Moyano, Héctor Recalde; el sanitarista del PJ, Floreal Ferrara; el fundador del Grupo de los 8 de Carlos Chacho Alvarez, Moisés Fontela; el ex ombudsman porteño Antonio Cartañá y los referentes del Frente de la Resistencia Humberto Tumini y Jorge Reyna.
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