13 de enero 2006 - 00:00

Carrió se corrige y mira a 2007 con voluntad pactista

Elisa Carrió
Elisa Carrió
Elisa Carrió, por momentos, se flexibiliza. En 2005, estableció como regla «universal» para el ARI no conformar alianzas y que su partido compita en soledad. Pero la cosecha fue magra y de cara a 2007, la diputada se corrigió: ahora alentará acuerdos con otros sectores.

En la última elección, el ARI sólo compitió con chances en Capital Federal, donde Carrió fue la candidata top. En el resto de las provincias, salvo Tierra del Fuego -donde logró una diputación nacional- y Buenos Aires, la performance de su partido fue casi simbólica.

A modo de autocrítica, aunque con reservas, la diputada revisó sus indicaciones pasadas y decidió transmitir una postura más abierta para la presidencial de 2007, año en que también se elegirán gobernadores y salvo un imprevisto, jefe de Gobierno porteño.

El aliento -lo motorizó en una charla con Mauricio Macri- a la foto de la oposición contra el proyecto oficial de reforma del Consejo de la Magistratura fue el reflejo cabal del cambio de estrategia dictado por la ex aliancista.

Eso no implica, se apuran a aclarar en el ARI, abandonar lo que para Carrió continuará siendo su prioridad: potenciar la expansión de su propio partido. Pero, sobre una base «rígida» de « principios», animará el acercamiento con otros partidos.

En la lista corta de la diputada surgen dos siglas: PS y CTA. La primera, referida al Partido Socialista, implica volver a una alianza histórica que en su momento se destruyó cuando se disparó el debate sobre el aborto y, católica, Carrió disintió con los delegados del socialismo.

Con la CTA, en tanto, tiene un vínculo cercano porque varios de los dirigentes del ARI interactúan, en paralelo, en el partido de
Carrió y en la central que conduce Víctor De Gennaro. Martha Maffei, por caso, candidata a senadora en Buenos Aires integra el consejo ceteísta.

• Aliado potencial

Pero hay una rama de la CTA, que encarna el diputado Claudio Lozano -que logró su banca por Capital, encabezando la boleta de Fuerza Porteña, sello de Aníbal Ibarra- que ahora aparece como potencial aliada y con quienes hubo puntos de acuerdo en el Congreso.

Todo, sin embargo, es prematuro. El PS, de hecho, zigzagueó entre una postura crítica y un tono moderado ante el gobierno de
Néstor Kirchner. Eso ocurre, al menos, con el mayor referente del socialismo,el ex gobernadorsantafesino Hermes Binner, ahora diputado nacional.

No es el caso de otros fragmentos del PS como los que comandan los bonaerenses de
Ariel Basteiro -aeronáutico, también con sillón en la CTA- y Jorge Rivas. Este último ha motorizado, sin éxito, un acuerdo de centroizquierda a partir del Encuentro de Rosario.

«El trabajo en el Congreso puede servir como ensayo para compartir experiencia con otros sectores»,
explicó un dirigente del ARI. Un diputado, en tanto, se encargó de aclarar que las coincidencias con sectores como PRO y la UCR en el ámbito quedarán reducidas a lo parlamentario. Es un mensaje claro: el ARI, aunque pueda pensar en una entente electoral con socialistas o ceteístas, no concibe posible un entendimiento en materia política con partidos y dirigentes volcados hacia el centro derecha.

Hay, al margen, un factor particular para que Carrió levante el veto a posibles alianzas. En 2007 podría competir para la jefatura de Gobierno porteño, territorio donde ensayó tímidamente un enlace con un grupo de ex radicales, traídos por
Enrique Olivera.

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