Montevideo, Uruguay ( enviado especial) - Cristina de Kirchner será, hoy, la última oradora en la cumbre del Mercosur. Virtudes del protocolo, la presidente argentina cerrará el encuentro luego de recibir, de manos de Tabaré Vázquez, la presidencia pro témpore del bloque y, por tanto, podría quedarse con la última palabra si se produce un cruce de declaraciones con el mandatario uruguayo.
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Ese dato, que parece menor, parecía anoche diluir la posibilidad de que, como en Chile, una cumbre regional se empaste por el conflicto que hace dos años mantienen la Argentina y Uruguay, en torno a la papelera Botnia instalada sobre el río Uruguay, crisis que se dirime en el tribunal de La Haya.
Sin embargo, ayer no había clima de belicosidad en Montevideo. Es más: no sin sorpresa, los funcionarios argentinos mencionaban que los negociadores uruguayos tenían una actitud calma y de «colaboración absoluta». No es un fenómeno que se haya registrado en el último tiempo.
Dos razones se fusionaban para producir ese alineamiento de planetas bondadosos.
1- La dimensión del escándalo por el «valijazo» pareció reunir a los socios regionales como si fuesen fieles cumplidores del refrán del Martín Fierro. La tensión en torno al caso Antonini Wilson «borró» la tensión por la papelera Botnia y derivó, incluso, en una fuerte señal de respaldo de Uruguay a los gobiernos de la Argentina y Venezuela. El canciller Reynaldo Gargano se mostró, anoche, en sintonía con las dudas del gobierno argentino respecto de los procedimientos y los tiempos que usaron y eligieron la Justicia de EE.UU. y el FBI en torno al episodio de la valija y sus derivaciones.
2- Otro motivo, tan o más poderoso, es que el domingo en un congreso del Frente Amplio, la coalición a la que pertenece Tabaré Vázquez resolvió por abrumadora mayoría que ratificar que en política exterior la prioridad del gobierno frenteamplista debe ser el Mercosur. De ese modo, perdió terreno la postura encabezada por el ministro de Economía Danilo Astori, más proclive a un TLC con EE.UU. que a reforzar el bloque regional. Es más: ese movimiento en la interna del Frente Amplio rebotó en las negociaciones dentro del Mercosur porque reflejó un cambio de postura de Uruguay que venía planteando fuertes quejas por las asimetrías en el mercado común y usaba ese argumento para amenazar, incluso, con la posibilidad de pedir cambiar el estatus de Uruguay al de país asociado para poder sellar un acuerdo comercial con Estados Unidos.
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