Un grupo de policías y un ex delegado municipal fueron careados ayer en el marco de la causa en la que se investiga la desaparición del testigo Jorge Julio López, ante la sospecha de que en un operativo de rastrillaje se ignoraron posibles pistas sobre el paradero del albañil que declaró contra el ex represor Miguel Etchecolatz.
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Fuentes judiciales indicaron que el careo fue realizado ante el juez federal Arnaldo Corazza, quien enfrentó al ex delegado municipal de Atalaya Rubén Durso y a tres policías que participaron de un operativo de rastrillaje realizado en setiembre del año pasado. Los cuatro testigos «no cambiaron sus declaraciones» y sostuvieron lo mismo que habían expresado en su primera exposición judicial, informaron las fuentes. El careo fue convocado por el Juzgado Federal número 3 de La Plata para esclarecer algunos aspectos oscuros en torno de un operativo que la Policía Bonaerense realizó en una casa de la localidad de Atalaya, partido de Magdalena, pocos días después de la desaparición de López, testigo clave en el juicio que terminó en la condena de Miguel Etchecolatz.
El trámite había sido convocado la semana pasada, en el marco de lo que ya se conoce como «Pista Atalaya», un nuevo curso que ha tomado la investigación para conocer el paradero de López, a partir de la presunción de que en ese rastrillaje se encontraron evidencia y datos que no fueron debidamente tenidos en cuenta.
Los agentes que participaron del careo fueron Adrián Badano, de la División Canes de la Policía, quien integró el cuerpo que buscó pistas mediante la utilización de perros entrenados, y dos efectivos de apellidos Pajoy y Ortiz, que cumplían funciones en la Comisaría 3ª de La Plata y que ese día fueron destinados a la custodia del predio donde se realizó el operativo.
Tanto Durso como Badano, Pajoy y Ortiz, explicaron las fuentes tribunalicias, mantuvieron sus dichos con respecto a lo sucedido en aquel operativo. De esa manera, se mantiene abierta la incógnita sobre lo que sucedió realmente en ese rastrillaje, que el juez Corazza ordenó reconstruir la semana pasada.
El principal eje de la contradicción que encontró la Justicia en los testimonios de Durso y los policías reside en el relato de lo sucedido en ese operativo.
Mientras el ex delegado comunal de Atalaya asegura que los policías llegaron a su casa de Camino Blanco siguiendo una pista marcada por un perro y mostrando lo que, según declaró, le explicaron que era una zapatilla que habría pertenecido a López, los agentes afirmaron que ese calzado (que fue usado como incentivo para los canes) había quedado guardado en el móvil policial.
Luego del trámite judicial que se cumplió en la sede de los Tribunales Federales de La Plata, Rubén López, hijo del testigo desaparecido expresó dudas sobre la posibilidad de que su padre haya estado en Atalaya, como sugieren los datos del rastrillaje realizado con perros en la zona, pero admitió que no tiene pruebas concretas para negarlo.
En un breve contacto con los medios, Rubén López explicó que tras la reconstrucción del rastrillaje «algunas dudas se fueron resolviendo» aunque indicó que «otras siguen estando».
«Las dudas residen en algunas cuestiones técnicas con respecto a la ropa que se secuestró ese día. Son cosas puntuales de las que no puedo hablar tanto», apuntó.
Y agregó: «Tengo dudas de que haya estado en Atalaya. Pero que yo tenga dudas no quiere decir que no haya estado. No tenemos pruebas ni en uno ni en otro sentido». «Para mí no estuvo», reconoció luego, en respuesta a una pregunta puntual realizada por los periodistas.
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