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18 de abril 2006 - 00:00

Castells, un "líbero" que opaca a piqueteros ultras

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Raúl Castells
Raúl Castells ratificó ayer su categoría de piquetero enemigo de Néstor Kirchner al ser, menos de una semana después de resultar absuelto en el Chaco en una causa por la que permaneció en prisión durante varios meses, nuevamente detenido.

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Esta vez fue por desobedecer la orden judicial que impide ingresar al «Mercado de las Pulgas», predio que es eje de una controversia entre vendedores ambulantes y el gobierno porteño. Los puesteros se resisten a un desalojo reclamado por la administración de Jorge Telerman (ver vinculada).

  • Fantasmas

  • Castells conocía, en detalle, esa situación crítica a pesar de lo cual anunció que abriría un comedor popular, con merendero y escuela de oficios, en el local 1211 del mercado que Telernan quiere trasladar a otro sitio porque, dice, no cumple mínimas medidas de seguridad.

    Al jefe porteño lo empujan los fantasmas de Cromañón -que dejó 194 víctimas- y del taller textil de Caballito en el que murieron seis bolivianos, entre ellos cuatro niños.

    No hubo una gota de ingenuidad en la elección de Castells de ese lugar para montar su comedor. Sabía, o al menos suponía, que no le resultaría fácil entrar al lugar luego de que el ministro de Producción porteño, Enrique Rodríguez, pidió a la Justicia que impida el acceso.

    Hay más: ayer por la mañana, Castells se reunió con la ministra de Desarrollo Social porteño, Gabriela Cerruti que le prometió ayuda para otros comedores, pero le pidió expresamente que no se instale en ese lugar. «Ahí los pibes que vayan van a estar en peligro», aseguró la ministra.

    A pesar de esa advertencia y de que la Federal acordonó el predio, Castells con un pase de magia ingresó al lugar donde durante quince días los puesteros acondicionaron un local donde a partir de ayer comenzaría a funcionar el comedor popular y merendero del MIJD.

  • Argumento repetido

    Abrazó el piquetero el argumento que repiten los puesteros que se resisten a mudarse al llamado M2 para permitir que el gobierno, según promete Telerman, reacondicione el predio. Para Castells, en cambio, existe un plan para montar un « fabuloso negocio inmobiliario».

    Ese motivo fue el planteado ayer los portavoces del MIJD que responsabilizarona gobiernosnacional y de la Ciudad por los incidentes.

    «Es como en la época de la dictadura porque no dejan ingresar a los medios», bramó ayer, vía megáfono, Castells desde una de las puertas laterales del mercado, mientras sus seguidores forcejeaban con la Policía. «Militarizaron el lugar por un comedor y una escuela», se quejó.

    La rebeldía convirtió al piquetero en el disidente top de Kirchner pero, también, lo abrumó de causas judiciales: a mediados de la semana pasada, por citar el caso, se libró de una acción en Chaco por la presunta extorsión en el casino Gala de Resistencia.

    Por ese hecho, permaneció detenido varios meses y realizó una huelga de hambre de 39 días hasta que fue puesto en libertad. La semana pasada, la Justicia chaqueña lo absolvió y Castells amenaza ahora en demandar al gobernador Roy Nikisch y al jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

    Tanto protagonismo le granjeó la bronca del resto de los jefes piqueteros que no le perdonan un rasgo puntual:su tendencia a actuar aislado y de manera intempestiva. Hace tiempo, Castells desistió de coordinar con otras tribus la política de reclamo contra el gobierno.

  • Recelo

    Es un líbero al que sus pares recelan y acusan de «marketinero», al cual la Casa Rosada, cuando la disputa con el duhaldismo en la provincia de Buenos Aires estaba en su máximo punto de tensión, acusó de ser funcional a Eduardo Duhalde y los suyos.

    Al mismo tiempo, los caciques opositores le imputan que con sus maniobras que tienen algo de show -el comedor en Puerto Madero, por caso- sólo «genera impacto». Se quejan, quizá, porque los opaca como ocurrió ayer: la detención de Castells postergó la marcha de los duros al Obelisco.

    Anoche, como «costo colateral del marketing» que le atribuyen los demás jefes piqueteros, Castells permanecía detenido en la Comisaría 31ª mientras sus seguidores permanecían de vigilia, esperando su liberación, en las afueras del «Mercado de las Pulgas».

    Pablo Ibáñez
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