Castigo por equivocarse de medio
Se sabe que uno de los mayores escándalos que enfrentó Nilda Garré como ministra de Defensa fue el haber removido a su funcionaria enlace con el Congreso por haber cometido uno de los peores pecados que el gobierno kirchnerista no perdona: hablar con medios no permitidos. La revista «Gente» publica un diálogo interesante con Andrea Prodan, donde aporta precisiones sobre los medios permitidos dentro del universo oficialista y desnuda la intimidad de las formas en que los funcionarios del gobierno reaccionan ante la prensa. Veamos el reportaje.
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- ¿Por qué dice que se parece a Galtieri?
- Porque va a terminar como él, que un día se levantó y con un vaso de whisky le declaró la guerra al Primer Mundo. ¡Si a mí me echó por una nota hecha por celular! Le falta aplomo para la conducción de un ministerio como el de Defensa.
- Podría haber escuchado a Bernetti, callarse y no dar la entrevista. ¿Por qué no lo hizo?
- Cuando ingresé al ministerio, Bernetti me dijo que le pasara los llamados de los periodistas. No me pareció mal. Pero creí que sólo se refería a la información de los proyectos de Defensa. Y la nota era por ser la primera mujer en ese cargo, así que todo cambió con la llamada telefónica. El error de Bernetti fue clickear mi cerebro: cuando bruscamente me dijo que no podía hablar, reaccioné.
- ¿Qué le respondió en el momento?
- Le dije «bueno». El silencio puede más que muchas palabras. La necedad de Bernetti es increíble. Y más increíble es que sea periodista y tenga una cátedra de Comunicación en La Plata. Yo trabajaba para el Ministerio de Defensa, atendía dos comisiones con muchísimos proyectos. Evidentemente, a veces uno no tiene tiempo o lucidez sobre si hay libertad de prensa o de expresión. Pero cuando me dijo que no...
- Usted ya estaba harta: sabía cómo iban a reaccionar.
- Sabía lo que iba a pasar, pero fue más fuerte que yo. Y esto bajó desde más arriba, obviamente, por la irracionalidad del presidente de la Nación. Nadie quita que Kirchner haga cosas muy buenas y que la economía se haya reactivado. Pero se tiene que dar cuenta de que las reglas del juego no pueden ser así. No puede ser que una supuesta «elite» de periodistas pueda entrar a la Casa de Gobierno y otros no, los «renegados» que no pueden hablar de nada, porque los castigan. Como diría Luca, desde el gobierno te dicen «mejor no hablar de ciertas cosas».
- Habla de Kirchner, no de Garré. ¿Cree que la decisión de su salida fue del Presidente?
- Garré es súbdita de Kirchner. El monarca, el rey, es el presidente de la Nación. Y ella tiene que hacer su voluntad. Es así...; ni hablemos de democracia. Es una monarquía absoluta, con una persona muy despótica al frente. Y cree que así gobierna bien. Nadie discute la gobernabilidad. Pero hay otras cosas que necesitamos y tienen que ver con la transparencia. Pero, no sé, capaz que no le gustaron mis fotos, o tal vez se puso celosa la primera dama...
- ¿A Kirchner lo conoció?
- En Casa de Gobierno, una vez que fui con la doctora Garré. Kirchner me dio un beso, estuvo simpático. Se nota que le gustan las mujeres, porque había un montón de hombres y me vino a saludar a mí. Pero eso, ves, es lindo, es parte de la forma de ser de la sociedad argentina...
- ¿Relaciona lo suyo con lo que sucedió con Graciela Bevacqua, la directora del INDEC que desplazaron del Ministerio de Economía?
- Es más irracionalidad. Y resulta que, por lo que dicen algunos funcionarios, somos mafiosos. Siguen con las respuestas monárquicas.
- ¿Estos actos de autoritarismo se profundizaron o a partir de reacciones como las del personal del INDEC se les pondrá un freno?
- Si se sigue digitando a los medios, es el Presidente quien puede frenar cualquier cosa. Por eso, la clave está en tener mayor libertad. Porque, salvo la dictadura, éste es el momento de menor libertad de prensa. Los pocos programas políticos que existen lo único que hacen casi todos es elogiar al Presidente. Al que dice lo contrario sólo le queda el exilio, el destierro, como en tiempos antiguos.



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