11 de abril 2001 - 00:00

Cavallo avala que Ruckauf pida sus poderes especiales

Cavallo avala que Ruckauf pida sus poderes especiales
Carlos Ruckauf logró ayer el guiño de la Nación para obtener «poderes especiales» por tres años para reformar el Estado bonaerense, que lo habilita a eliminar impuestos, privatizar el cobro tributario y despedir empleados públicos.

El ministro de Economía, Domingo Cavallo, que debió pujar en el Congreso nacional para obtener poderes recortados y sólo por unos meses, y el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, avalaron el pedido del bonaerense.

A media mañana, en el microcine del Ministerio de Economía, Ruckauf, junto a su jefe de Finanzas, Jorge Sarghini, selló el acuerdo con Colombo, Cavallo y Ramón Mestre, de Interior.

Por la tarde, desde la Alianza provincial llovieron rechazos a la concesión de «poderes especiales» que Ruckauf pactó con la Nación.

No es un dato menor: el proyecto debe pasar por un Parlamento controlado por aliancistas mayoritariamente críticos de De la Rúa, como Federico Storani y Leopoldo Moreau.

Paralización

Para éstos, la «amplitud» de facultades que demanda Ruckauf implicaría «paralizar» la Legislatura. Incluso legalistas opositores marcan que en Buenos Aires, a diferencia de la Nación, no existe la figura de poderes especiales.

Citan el artículo 45 de la Constitución provincial que prohíbe taxativamente delegar funciones del Parlamento en manos del Poder Ejecutivo.

A simple vista, el texto firmado ayer en Economía, expresa todo lo contrario. En detalle, otorga al gobernador los siguientes poderes:

Eliminar o reemplazar impuestos provinciales, privatizar el cobro tributario, reformar el esquema de recaudación impositiva y modificar la Ley de Contabilidad provincial.

Deshacer o crear ministerios, reformar la administración, fijar planes de retiro voluntario (Ruckauf dijo que no expulsará personal), y modificar la cartera educativa, que gasta $ 3.600 millones al año.

Emitir deuda o tomar créditos en el mercado interno a niveles internacionales para cubrir las demandas de financiamiento de la administración.

Además, la Nación se compromete a avalar la obtención de financiamiento para la provincia, «refinanciar» la cartera de morosos de «mala calidad» que tiene el Banco Provincia de Buenos. Aires.

A cambio,
Ruckauf prometió achicar el gasto primario de este año respecto al ejercicio pasado y congelar el nivel de erogaciones en 2002.

Y reducir el déficit durante 2001 respecto a 2000 hasta llegar al equilibrio fiscal en el año 2005 cuando ya no esté -jura que no buscará su reelección-al frente del gobierno bonaerense.

Ayer, de rebote, el ministro del Interior
Ramón Mestre, que viajó a La Plata a firmar un convenio para capturar armas ilegales, tuvo que soportar la furia aliancista.

Era una visita protocolar que derivó en batalla verbal. Mestre intentó una defensa que sobrevivió dos minutos y terminó rodeado en un despacho del primer piso del Senado provincial.

Los jefes aliancistas
Eduardo Sigal y Aldo San Pedro, del Frepaso, y Carlos Pérez Gresia y María del Cármen Banzas, de la UCR, protestaron en todos los idiomas.

Fuga

Arrinconado, hasta el ministro se quejó: dijo que se enteró de la firma del convenio de «poderes especiales» el lunes a la noche por un llamado trasnochado de Colombo. Después se fugó auxiliado por Enrique Mathov.

Antes, ensayó un mensaje tranquilizador. Dijo que la Nación no «obligará» a los legisladores de la Alianza a votar a libro cerrado la concesión de facultades especiales.

Al margen, a radicales y frepasistas bonaerenses les duele la ignorancia a que los somete el gobierno nacional: la mayoría se enteró por la radio del pacto entre Ruckauf y Cavallo.

Y los mortifica el dilema en que los empantana el gobernador cuando los acusa -como hace cada tanto en cuestiones de inseguridad-de «trabar» leyes para gobernar la provincia.

Lentos, ayer intentaban una estrategia para salir de ese brete.

Por eso, limitaron su enojo a discutir cada punto del proyecto de Ruckauf y a despotricar contra De la Rúa:
«La relación con el gobierno está cortada», amenazaron.

Tienen un argumento en agenda: que el grueso de los diputados nacionales del PJ votó en contra de los poderes especiales para Cavallo a pesar de que, unos días antes, Ruckauf prometió un voto positivo.

Ahora, este «Acuerdo para el crecimiento, el mejoramiento de la competitividad de la economía, la preservación del crédito público y el equilibrio fiscal», que diseñó Cavallo se derramará a otras provincias.

Córdoba sería el próxima destino aunque
José Manuel de la Sota desmintió ayer que estudie declarar la emergencia económica de la provincia.

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