Cavallo avala que Ruckauf pida sus poderes especiales
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Paralización
Citan el artículo 45 de la Constitución provincial que prohíbe taxativamente delegar funciones del Parlamento en manos del Poder Ejecutivo.
A simple vista, el texto firmado ayer en Economía, expresa todo lo contrario. En detalle, otorga al gobernador los siguientes poderes:
Eliminar o reemplazar impuestos provinciales, privatizar el cobro tributario, reformar el esquema de recaudación impositiva y modificar la Ley de Contabilidad provincial.
Deshacer o crear ministerios, reformar la administración, fijar planes de retiro voluntario (Ruckauf dijo que no expulsará personal), y modificar la cartera educativa, que gasta $ 3.600 millones al año.
Emitir deuda o tomar créditos en el mercado interno a niveles internacionales para cubrir las demandas de financiamiento de la administración.
Además, la Nación se compromete a avalar la obtención de financiamiento para la provincia, «refinanciar» la cartera de morosos de «mala calidad» que tiene el Banco Provincia de Buenos. Aires.
A cambio, Ruckauf prometió achicar el gasto primario de este año respecto al ejercicio pasado y congelar el nivel de erogaciones en 2002.
Y reducir el déficit durante 2001 respecto a 2000 hasta llegar al equilibrio fiscal en el año 2005 cuando ya no esté -jura que no buscará su reelección-al frente del gobierno bonaerense.
Ayer, de rebote, el ministro del Interior Ramón Mestre, que viajó a La Plata a firmar un convenio para capturar armas ilegales, tuvo que soportar la furia aliancista.
Era una visita protocolar que derivó en batalla verbal. Mestre intentó una defensa que sobrevivió dos minutos y terminó rodeado en un despacho del primer piso del Senado provincial.
Los jefes aliancistas Eduardo Sigal y Aldo San Pedro, del Frepaso, y Carlos Pérez Gresia y María del Cármen Banzas, de la UCR, protestaron en todos los idiomas.
Fuga
Arrinconado, hasta el ministro se quejó: dijo que se enteró de la firma del convenio de «poderes especiales» el lunes a la noche por un llamado trasnochado de Colombo. Después se fugó auxiliado por Enrique Mathov.
Antes, ensayó un mensaje tranquilizador. Dijo que la Nación no «obligará» a los legisladores de la Alianza a votar a libro cerrado la concesión de facultades especiales.
Al margen, a radicales y frepasistas bonaerenses les duele la ignorancia a que los somete el gobierno nacional: la mayoría se enteró por la radio del pacto entre Ruckauf y Cavallo.
Y los mortifica el dilema en que los empantana el gobernador cuando los acusa -como hace cada tanto en cuestiones de inseguridad-de «trabar» leyes para gobernar la provincia.
Lentos, ayer intentaban una estrategia para salir de ese brete.
Por eso, limitaron su enojo a discutir cada punto del proyecto de Ruckauf y a despotricar contra De la Rúa: «La relación con el gobierno está cortada», amenazaron.
Tienen un argumento en agenda: que el grueso de los diputados nacionales del PJ votó en contra de los poderes especiales para Cavallo a pesar de que, unos días antes, Ruckauf prometió un voto positivo.
Ahora, este «Acuerdo para el crecimiento, el mejoramiento de la competitividad de la economía, la preservación del crédito público y el equilibrio fiscal», que diseñó Cavallo se derramará a otras provincias.
Córdoba sería el próxima destino aunque José Manuel de la Sota desmintió ayer que estudie declarar la emergencia económica de la provincia.




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