Felipe Solá retrocedió ayer un casillero, para no perder todo un territorio. Oficializó que no pujará para conseguir la jefatura de la Cámara de Diputados bonaerense, pero, en paralelo, se plantó para retener para los suyos, el control de la Cámara Alta.
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Hace un mes, este diario informó de una reunión secreta entre Solá y Eduardo Duhalde para repartirse el dominio de la Legislatura. Solá aceptaba correr a Hugo Corvatta de la vicepresidencia del Senado -todo el bloque del PJ lo proponía-para que ingrese Antonio Arcuri, en tanto Duhalde gestionaría para que le entreguen a un felipista la presidencia de Diputados. Pero luego Duhalde decidió ignorar el pacto y se declaró prescindente de la riña de la Cámara baja. Atento a eso, ayer Solá reunió a una treintena de senadores en su residencia oficial y resolvió -a pesar de firmar un documento que reconoce a Duhalde como conductor del PJ bonaerense-que mantendrá para un hombre propio en ese sillón, lo que aborta la designación del duhaldista Arcuri. Informate más
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