28 de octubre 2003 - 00:00

Ceden más ante Hugo Moyano

Carlos Tomada resolvería hoy en favor de Hugo Moyano el conflicto entre el gremio de camioneros y Carrefour. Moyano confirma así su condición de sindicalista favorito de Kirchner, aun cuando sus pretensiones signifiquen transformar en camionero a todo lo que tenga que ver con ruedas (desde los centros de almacenamiento hasta los carritos de los supermercados). Así, el gobierno le haría un nuevo desaire a Jacques Chirac, quien se había interesado por el caso. La CGT de Daer teme que la expansión de Moyano sea sólo el comienzo de otras conquistas.

El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, resolverá hoy darle la razón a Hugo Moyano en su conflicto con la empresa Carrefour. El gobierno respaldará su decisión con argumentos técnicos. Es decir, tratará de ahuyentar la imagen según la cual todo lo que huela a «los '90» debe padecer aunque sea una mínima derrota en el nuevo ciclo abierto tras la llegada de Néstor Kirchner al poder. El caso de Moyano sería típico: del otro lado no sólo hay una multinacional francesa -sería lo de menos- sino que la verdadera víctima es nada menos que Armando Cavalieri. Más «noventa» imposible, empezando por la donación de Parque Norte por parte de Carlos Menem, escriturado por Empleados de Comercio como «Tierra Santa».

¿En qué consiste el conflicto? Moyano pretende que todo los empleados de «logística» de Carrefour (es decir, distribución y almacenaje de mercaderías) sean considerados camioneros. Es decir, tributen en su gremio, también en su obra social y regulen sus relaciones laborales según el convenio de su sindicato.

• Origen

El conflicto se desató a mediados de año, cuando Carrefour se hizo cargo de su planta de Esteban Echeverría, que hasta entonces estaba tercerizada en la empresa Román y su controlada, Exologística. Moyano se queja porque la empresa asimiló al personal temporario que estaba contratado en esa planta al Sindicato de Empleados de Comercio, para aprovechar los menores salarios de esa actividad. La empresa aduce que sólo consideró mercantiles a los empleados temporarios que no manejaban camiones y fueron efectivizados. Moyano acusó a Cavalieri, además, de expandir su base gremial gracias a que en los años '90 tenía especial gravitación en el Ministerio de Trabajo.

Néstor Kirchner le dio la razón a Moyano, una vez más, y Tomada proveyó los argumentos técnicos para cumplir con la indicación de su jefe: entre ellos, que la Federación Internacional del Transporte considera desde siempre la actividad logística como una típica actividad del transporte. Además, el ministro dirá que la resolución se aplica en este único caso, es decir, que no tiene que ver con la violación del principio tradicional por el cual los trabajadores deben ser adjudicados al sindicato que está relacionado con la principal actividad de la empresa (en el caso de Carrefour, el comercio). En contra de este criterio, los defensores de Moyano sostienen que Carrefour tiene entre sus objetos societarios no sólo el comercio sino también el transporte, la industria y las finanzas.

Más allá de que se la quiera presentar como una resolución específica y técnica, la que hoy firmará Tomada tiene una dimensión política inocultable. Primero, porque Moyano vuelve a quedar parado como el sindicalista preferido del Presidente. Aun cuando no lo apoyó como candidato sino que hizo campaña por Adolfo Rodríguez Saá. ¿Hay alguna razón secreta para ese favoritismo? ¿Tendrán que ver las negociaciones ocultas -y frustradas- del camionero con miembros del entorno de Kirchner para mantener el control que ejercía sobre la Secretaría de Transportes durante el gobierno de Eduardo Duhalde?

• Cuestiones

Esta preferencia por Moyano parece sobreponerse a cualquier otra circunstancia política. Inclusive a las gestiones personales que realizó Jacques Chirac, el presidente de Francia, en favor de Carrefour. Chirac se comunicó por este conflicto con el Presidente y con su esposa, Cristina. Su fracaso, sin embargo, no debe alentar la versión, casi infantil por lo mecanicista, de que todo lo que huela a francés está destinado a perder durante la gestión de Kirchner (se menciona el caso de Electricité de France, accionista principal de Edenor).

Si perdió Chirac, es más lógico contemplar la derrota de Cavalieri. No se debe, como podría pensarse, a sus antecedentes de los años '90. El pecado del «Gitano» es más reciente: fue haber postulado a Roberto Lavagna como candidato a presidente cuando ya estaba lanzada, y bendecida por Duhalde, la candidatura de Kirchner.

• Respaldo

La CGT de «los gordos» no soportó más ayer tanta impasibilidad ante el desdén oficial: hoy sus integrantes, comandados por Rodolfo Daer, brindarán una conferencia de prensa en respaldo a Cavalieri. No es que el sindicalista de Comercio haya ganado de golpe un club de amigos. Los demás integrantes de la CGT temen que el avance de Moyano sobre el gremio de Cavalieri sea sólo el comienzo de otras expansiones sobre el gremio de la alimentación y la sanidad (ambulancias), por citar dos casos.

La queja de «los gordos» será la primera que se escuche desde el sindicalismo en la actual administración. Incomodará seguramente a Tomada, el ministro, ex empleado de esos sindicatos tradicionales como abogado laboralista, que ahora debe darle la espalda por alinearse con la indiferencia presidencial. Aunque este ex rugbier es astuto y, tal vez, festeje que los viejos capitostes de la CGT se hayan inquietado. Tomada sabe, porque lo conoce, que Moyano no tiene límite y que, en cualquier momento, se arroja también sobre su sillón de ministro. El lugar ya tiene dueño en la imaginación camionera: Héctor Recalde, el letrado oficial del MTA.

Dejá tu comentario

Te puede interesar