Comisiones más caras y menos turnos

Política

Mientras el inicio finalmente de las clases presenciales está obligando a cantidad de ajustes que no habían sido considerados a pesar del tiempo transcurrido de casi un año sin clases en las escuelas, el rápido llamado a silencio gremial sigue siendo motivo de comentario en las mesas. “Es que los sindicatos están perdiendo afiliados a montones. A esta altura hay más hinchas de Racing que trabajadores sindicalizados”, comentaba irónico el CEO de una metalúrgica, tocando un tema sensible que se viene dando en muchos países, a partir de los abruptos cambios de sistema de trabajo que impuso la pandemia y, peor aún, de la evidencia de que hay formas de trabajo que son perfectamente sustituibles, aunque no toda la gente fue preparada para llevarla adelante, tema que desvela a los gremialistas más jóvenes y avanzados.

Otro caso que seguramente va a dar que hablar en breve, es el de los bancos que siguen trabajando con “turnos” después de 11 meses de restricciones y, si bien dejó en claro varias costosas ineficiencia anteriores (al punto que varios de los principales bancos privados ya están vaciando y hasta alquilando, o poniendo en venta algunos de sus edificios) la falta de actividad regular complica, y encarece, adicionalmente el trabajo de las empresas. Sobre todo porque, además, esta baja en el trabajo presencial de los bancos no frenó para nada la suba de las comisiones que cobran a sus clientes y que este enero volvieron a ser evidentes.

El tema es especialmente complejo en la banca oficial donde en las últimas semanas llegaron a registrarse demoras de hasta más de 20 días (¡), para las cajas de seguridad y, aunque las sedes lucen prácticamente vacías, cuesta conseguir los turnos, situación mucho más fluida en la banca privada.

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