Sin solución de continuidad se sucedieron hechos shockeantes a lo largo de una semana que ya había comenzado con la intempestiva (pero no, imprevista), renuncia del ministro de Economía, Martín Guzmán, lo que generó una fuerte convulsión, un terna que aún no termina, y que dominó todas las mesas de los Quinchos. Pero a la sacudida interna le siguió en el mundo la renuncia del controvertido primer ministro británico, Boris Johnson; luego fue el inquietante asesinato del ex primer ministro japonés, Shinzo Abe, figura política clave del Japón actual, y hasta el copamiento de la casa presidencial en Sri Lanka, y el derrocamiento del Gobierno oficial a causa de una turba humana, que recorrieron el mundo, dando cuenta de la hipersensibilidad social que se extiende en buena parte del planeta. Inflación, falta de insumos, y otras cuestiones, que en Argentina se conocen muy bien, alteran hasta a las sociedades que aparecían como más estables.

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